Defensores del piropo

Todo tipo de frases lanzan los hombres a sus ‘musas’ en las calles.

Informe Especial
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Los ‘halagos’ lanzados por los hombres a las mujeres en las calles forman parte de la cotidianidad e incluso suelen relacionarse con la idiosincrasia costeña. ¿Pero cuáles son los efectos que ellos buscan causar?

Por: Daniela A. García Gómez
Redacción EL INFORMADOR

Girar la cabeza, silbar o lanzar algunas frases, suelen ser las reacciones de algunos hombres cuando se cruzan con una mujer que les parece atractiva en la calle.

‘Si como caminas cocinas, yo me como hasta el cucayo’; ‘tantas curvas y yo sin frenos’; ‘mamacita, así si me caso’; ‘mi amor, ¿te dolió cuando te caíste del cielo?’; son tan solo algunos de los comentarios que conforman el repertorio de los llamados ‘piropeadores’.

Y es que la lista es interminable… Frases clichés, poéticas, graciosas, con doble sentido y hasta vulgares, son vociferadas por los representantes del genero masculino cuando se topan con una 'musa' en la calle.

Los piropos lanzados por los hombres forman parte de la cotidianidad e incluso suelen relacionarse con la idiosincrasia propia del costeño. ¿Pero cuál es el efecto que ellos buscan?

En las obras en construcción suelen escucharse todo tipo de piropos.

¿Qué dicen los piropeadores?

EL INFORMADOR se dio a la tarea de consultar a los hombres sobre las razones por las cuales ‘halagan’ a las damas en público. Y, aunque son muchos los piropeadores en las calles, son escasos los que se atreven a exponer las razones de por qué lo hacen.

Uno de esos pocos que aceptó contar su experiencia fue Yeison Escorcia, un joven quien reconoció que con regularidad hace comentarios a las féminas con las que se topa.

“Yo si tiro bastantes piropos, pero que no ofendan, sino que hagan reír. Los piropos irrespetuosos no aguantan”, opinó.

“Uno hace comentarios a las mujeres porque son bonitas, para llamar su atención”, aseguró al ser consultado sobre su motivación.

Este ‘piropeador’ por excelencia, contó cuál es el efecto busca causar en las féminas: “Hacerlas reír, alegrarles el día si están aburridas”.

Por su parte, el pensionado Harold Andrade –nombre ficticio, pues pidió que no se revelara el real-, dejó claro que "para piropear no hay edad”. Contó que suele lanzarles frases a las “mujeres bonitas” en la calle, como una forma de cortesía.

“Uno quiere hacerles saber a las mujeres que son bonitas, para que se sientan bien, halagadas, que sepan que uno se da cuenta de su hermosura”, afirmó.

“Uno les dice: ‘señora, que cabello tan bonito’; ‘adorna la acera con su hermosura’; cosas para que se sientan bien”, agregó.



Yeison Escorcia: “Uno lanza piropos a las mujeres porque son bonitas, para llamar su atención”.

Psicología del piropo

Guillermo Ceballos, psicólogo y profesor de la Universidad del Magdalena, comentó que detrás del piropo hay una carga de machismo.

“Muchas veces estos ‘halagos’ son producto del machismo, que está muy arraigado en esta zona. No es que Latinoamérica y Colombia no sean machistas, pero en la costa Atlántica se nota más, porque viene de una tradición, de esas épocas en las que el hombre era el que trabajaba y la mujer estaba subyugada a todo”.

El catedrático agregó que en ese contexto de machismo, los hombres creen que tienen el derecho de expresar sus opiniones sobre una mujer en la calle.

Sin embargo, Ceballos advirtió que en momentos cuando se habla tanto del acoso, los piropeadores deben cuidar que sus comentarios estén apegados al respeto.

“Los piropos deben ser respetuosos, elogiar la belleza de la mujer sin extralimitarse a formas vulgares. Muchas veces el piropo se ve de una forma folclórica, pero se puede caer en lo vulgar”.

“Cuando un hombre dice: ‘si así como caminas cocinas, me como hasta el cucayo’; no está halagando la belleza, sino que está incomodando a una mujer decente”.

Girar la cabeza, silbar o lanzar algunas frases, suelen ser las reacciones de algunos hombres cuando ven a mujeres en las calles.

Del halago al acoso

Tatiana Cuello, psicóloga, también advirtió que los piropos pueden ser considerados como “una forma de atentado o acoso en contra de la intimidad, debido a que en el lenguaje o argot popular generalmente se utilizan términos precarios u ofensivos, para concebir a la mujer más como objeto de deseo y satisfacción de las energías libidinales, que como a una dama digna de admiración”.

“Teniendo en cuenta las características del lenguaje con que se expresen estos halagos, se puede percibir o no el piropo como un acoso callejero”, añadió la especialista.

Cuello explicó que “cuando estas manifestaciones se convierten en actos que violentan a la mujer, como objeto de deseo; cuando un hombre transgrede los límites del pudor y la dignidad para convertir a el piropo en una expresión de asco o abusiva en contra de la mujer”; estos pueden pasar a ser un tipo de violencia de género.

Tal parece que, aunque los hombres defienden sus manifestaciones de ‘halagos’ y expresan que son una forma de comunicarse con las mujeres, deberían pensarlo dos veces antes de hacer sus comentarios.

Origen de la palabra piropo

Piropo viene de 'pyropus', una piedra preciosa de color granate, intenso, similar al rubí. El rubí, justamente, simboliza el corazón y es la piedra que en otrora los hombres le regalaban a sus mujeres para gratificarlas.


Comentarios en las redes

EL INFORMADOR consultó a sus lectores a través de su cuenta de Facebook (El Informador Santa Marta) para conocer sus opiniones sobre los piropos, y seleccionó el comentario de una mujer y de un hombre acerca del tema:

José Díaz Peña: “Es piropo si elogia a la mujer, si no es una falta de respeto total. Es mi opinión”.

Angélica María Capella Neira: “Si fueran piropos decentes, pero es que se pasan con la manera tan vulgar e intencional con la que somos agredidas las mujeres en Colombia. Para mí es acoso”.

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