Los manglares, refugio para los habitantes de la calle en Riohacha

Los habitantes de la calle, están desesperados por encontrar quien les ayude salir de la situación en que se encuentran.

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Lo que para la naturaleza representa un espacio de protección y filtro natural para las aguas de mares y ríos, para algunas personas representa su hogar, su lugar de descanso y es que cuando de buscar donde refugiarse se trata, los habitantes de calle no tienen reparo y cualquier espacio es bueno para estar.

Esta es la realidad de 15 personas, aproximadamente, en su mayoría jóvenes entre los 16 y 35 años que desde hace algún tiempo decidieron adentrarse en los manglares de Riohacha, cerca del río Ranchería, ahí en medio de la humedad, la plaga, peces, cangrejos y gallinazos han establecido su refugio, han construido cambuches para dormir.

Todos son consumidores, la mayoría trabajan como recicladores, otros solo esperan una oportunidad para obtener dinero más fácil. Manifiestan que a pesar de las diferencias de edades y carácter conviven en sana paz, no hay discordia y se colaboran unos con otros.

“Aquí hay varios puestos, un grupo está más hacia dentro de los manglares y otros estamos cerca de la calle, por la circunvalar, pero a pesar de eso estamos pendientes uno de otro”, así lo dio a conocer Jobis Ramith Osorio Pérez, quien es considerado por un pequeño grupo como el portavoz ya que se desenvuelve muy bien al hablar y no le da pena expresar sus necesidades y vivencias.

“Muchos de nosotros queremos cambiar esta vida pero solo no podemos, para hacerlo necesitamos apoyo de gente que nos apadrine y nos brinde una mano amiga”, expresa Jorbis Ramith, quien decidió hablar para dar a conocer parte de la realidad que viven.
Los chicos expresan que ciertamente han cometido errores y es por eso que se encuentran en esa situación.
Los chicos expresan que ciertamente han cometido errores y es por eso que se encuentran en esa situación.
Entre estas 15 personas hay mujeres y adolescentes, a todos los une el vicio por la droga, pero también el deseo de salir de las calles, de ese mundo de horror, porque así lo llaman. Esperan que las autoridades les atiendan, no con maltratos como ellos mismos lo expresan, sino con ayuda profesional, alimentaria, salud, que les garanticen una calidad de vida.

“Queremos mejorar nuestra vida, pero necesitamos de un apoyo verdadero que nos lleve y nos ofrezcas donde vivir, sanar nuestra mente y a acompañarnos a secar lo mejor de nosotros, porque sí lo tenemos”.

Muchos de ellos tienen familia, esposas, hijos que aun los esperan en casa pero la vergüenza que sienten por no poder dejar de consumir el vicio, los aleja de ellos. Lloran al contar sus historias y lo duro que es sentirse atados sin salida.

Por su parte, los chicos expresan que ciertamente han cometido errores y es por eso que se encuentran en esa situación, pero también se reconocen como seres humanos y merecen ser tratados como tal.

El Cheff de los habitantes de calle
En medio de la penuria en la que viven, reciben apoyo de un vecino de Barrio Arriba, Albeniz Mena “El Cheff de los habitantes de calle”, quien se ha tomada la tarea de ayudarles ofreciéndoles ropa, medicamentos, almuerzo y una merienda cada vez que puede.

A Albeniz es el único a quien reciben de buena manera porque representa una esperanza para ellos, lo llaman ‘Patrón’, lo respetan y lo cuidan. Él manifiesta que en el Distrito hacen falta lugares de refugios donde se les brinde techo, comida y abrigo pero también urge voluntad política.


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