¿De quién es la culpa?

Editorial
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Colombia lamenta mucho lo que está sucediendo con los líderes sociales en Colombia; el crimen sistemático en su contra no tiene ninguna justificación y este delito merece toda la atención por parte del Estado en asistir a las familias de las víctimas, en reorientar la seguridad, en velar por la justica y combatir a los delincuentes.

Principalmente el Estado debe desde ya brindar toda la protección a aquellos lideres amenazados y que corren inminente peligro sin dejar de actuar en forma rápida y eficaz en las investigaciones que conduzcan a capturar a estos criminales que estas asesinando a colombianos, en forma sistemática y que afectan la tranquilidad llenando de dolor y de luto a las familias afectadas.

Endilgar estas culpas por parte de distintos dirigentes y comunicadores de opinión al hoy presidente electo Iván Duque no tienen ninguna presentación y no conduce a esclarecer los crimines con precisión y rapidez como se debe hacer en estos momentos en que la autoridad nacional calla y los organismos de seguridad siguen en la misma línea.

¿Qué culpa tiene alguien que hoy no ejerce? ¿Por qué no critican y enrutan sus críticas a quienes hoy dirigen la Nación y los organismos de seguridad?

La respuesta es muy fácil. Porque más allá del dolor que puedan sentir por los sucesos acontecidos, prima el interés malintencionado de inocular odio en la sociedad colombiana por el hecho simple que no gustan del actual mandatario electo, y a falta de argumentos apelan a la infamia.

Hay dos parámetro dos importantes sobre los cuales nos debemos guiar quienes realmente aman este país y quieren lo mejor en los destinos de Colombia; sin importar el color y la orientación política se debe velar porque los crímenes de todo tipo, sobre todo los que vienen disfrazados de crímenes con razón política, les caiga todo el peso de la ley a los responsables y autores de los mismos.

En segundo lugar sobre estos hechos se debe hacer permanentemente un ejercicio de veeduría, trabajo arduo y trabajo mancomunado poniendo como primero los intereses superiores del país encima de las ideas políticas con las que cada uno se identifica. Si se hace estas dos cosas seguramente se verán cambios más pronto de lo que se cree.

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