‘Bestialización’ de un pueblo

Editorial
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Son muchos los males psíquicos que acongojan a los venezolanos debido al aturdimiento que llevan encima la mujer, el hombre, el niño, el joven, el trabajador, el profesional y el buen ciudadano para sobrevivir.Todos los días la lucha vital es mantenerse sin irse al foso emocional ante el ataque mediático que sin piedad vienen desarrollando durante 20 años, lo que se suma a los estímulos atroces que han venido bombardeando la mente del ciudadano a través del hampa, la falta de medicamentos, la escasez de alimentos, la burla con los poderes públicos, la inflación, la corrupción y la propaganda feroz del gobierno y de sus amigos de la comparsa electoral.
El humano nace con un gigantesco potencial social, pero esto no quiere decir que somos seres que siempre agregamos valor social con nuestras conductas. Nos convertimos en humanos útiles a través de la socialización adecuada, si los estímulos que recibimos enseñan a comunicarse con gritos, agresión, insultos, pisotear al otro para obtener un pedazo de pan o una lata de sardina o un poco de azúcar es necesario pelearse y vilipendiar, con plena seguridad que las funciones instintivas que también vienen en los genes y nos vinculan muy cerradamente con nuestros parientes los chimpancés, se activan al máximo”, asegura Luis José Uzcátegui, médico psiquiatra en la Policlínica Metropolitana de CaracasY qué decir del efecto letal que condiciona regresar a conductas simiescas que tiene la falta de leyes, injusticia, inequidad e irrespeto legal.

El humano retrocede a funciones mentales propias de salvajes cuando día y noche es azotado a través de los medios de comunicación por mentiras oficiales y estímulos para que se comporten como bárbaros. O algo peor, se convierte en manada, sigue o es sumiso por miedo al más irracional, mentiroso, fuerte, al que tiene armas, poder, dinero, usa las leyes a su antojo, insulta, chantajea, ofrece, regala bienes (de pésima calidad), pero todo favorece la conversión de la sociedad en rebaño de seres desgraciados e ignorantes.

En resumen, truecan al individuo a “mendigo”, “esclavo”, y los mensajes, objetos y promesas se convierten en zanahorias macabras que generan en el poblador una atroz parálisis mental y lo hace comportarse como si viviera en un territorio no apto para humanos.“Imagínense lo que puede suceder en una nación si a sus ciudadanos poco a poco les van arruinando sus neuronas; llegará un momento en que el individuo no podrá comportarse de otra forma diferente a un ser básico y primitivo.

El ataque comunicacional y la realidad trágica del país han logrado forjar seres altamente estresados, ansiosos, deprimidos, desesperados, confusos, aturdidos, asustados y millones tienen que utilizar conductas típicas de animales. Se matan, luchan, deambulan en busca de soluciones, son marcados para poder comprar alimentos, se desesperan, pelean, viven pero no saben por qué ni cómo, es decir, la corteza prefrontal de sus cerebros, donde radica la razón, lógica, sensatez, planificación y pensamiento racional, se les deteriora cada día más”, agrega UzcáteguiGracias a esa condición maravillosa del cerebro de neuroplasticidad para cambiar y aprender si se generan las estrategias adecuadas, las respuestas personales y sociales se pueden orientar en pocos días y semanas.

Especie de “milagro” social, sólo se necesita que el cerebro reciba los estímulos adecuados para que active de nuevo sus áreas de sapiens y se encamine a crear valor personal y social.La condición para lograr esto de forma rápida e inmediata consiste en generar en millones de ciudadanos la emoción fundamental para una existencia humana inteligente, en paz y con respeto humano que es la confianza. Si el pueblo venezolano encuentra que sus líderes políticos y de todo tipo logran generar mensajes adecuados a la dimensión emocional de un pensante, las respuestas sociales positivas se generan vertiginosamente.

Las condiciones pocas veces, como en estos momentos, están dadas para el gran logro, salto, salida, solución, cambio, fractura y evolución del venezolano para resolver estas circunstancias de comportamientos bestiales.

Para desbestializar una sociedad se necesitan estrategias muy bien diseñadas que junto a un cambio de gobierno y políticas de salud, educación, economía etc., se implementen programas diseñados para limpiar y borrar aprendizajes inútiles y se activen las áreas del cerebro donde se generan las conductas sociales evolutivas más modernas de la humanidad.Implementar un programa generador de ciudadanos altamente humanos, es decir, que no utilicen de manera cotidiana conductas y “emociones” bestializadas, y ello, bajo el formato de políticas públicas, obligatorias, con cobertura nacional y de aplicación oficial y privada.

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