Desarrollo y los ciclos económicos

Editorial
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Un país en desarrollo, como el nuestro, vive de las exportaciones de productos básicos como mano de obra, textiles, café y azúcar. Existen otros países que tienen otros recursos y exportan, por ejemplo, petróleo, gas, cobre, cacao y soja.

La exportación aporta ingresos al gobierno y las divisas para importar lo que no se produce en el país, o que se produce con menor competitividad. Por ello lo que pase con los precios de esos productos será muy importante para el desarrollo y, más aún, para superar la pobreza.

El problema es que los precios internacionales de esos bienes son famosos por su volatilidad. Saltar hacia arriba o abajo, aparentemente al azar, de año a año, mes a mes, incluso en un minuto. Esto hace la vida miserable para quienes tienen que planificar inversiones en cultivos permanentes, como el café. Los estadísticos e inversores han estudiado el problema hasta la muerte, sobre todo, porque hay mucho dinero por ganar si se puede encontrar un patrón predecible para estos mercados. Y pese a sus esfuerzos, han terminado con las manos vacías.

Hay muchas teorías para explicar por qué ocurren los llamados “superciclos” y qué hacer al respecto. La historia ha sido más o menos así: una innovación tecnológica desencadena un período de prosperidad en un país grande y avanzado, después de todo, tienen la mayoría de los científicos y sus industrias y ciudades, comienzan a exigir más energía y alimentos del extranjero.

Piense en la Revolución Industrial inglesa a finales de 1700, que chupó materias primas del mundo en desarrollo. Los precios del carbón, el algodón, el azúcar, el café y similares, subían y estos bienes se producían en mayores cantidades. Pero con el tiempo, la demanda disminuye cuando crece la oferta y los precios de los productos básicos caen. ¡Fin del “superciclo”!

Durante períodos prolongados, los precios de los productos básicos están muy por encima o por debajo de su tendencia de precios a largo plazo. La oscilación de los precios internacionales de los productos básicos es: subidas y bajadas.

La fase ascendente en los “superciclos” es resultado de un retraso entre las tendencias inesperadas, persistentes y positivas para apoyar la demanda de productos básicos respecto a un suministro lento, como la construcción de una nueva mina o la siembra de una nueva cosecha, como el café. Eventualmente, a medida que la oferta adecuada se hace disponible y el crecimiento de la demanda se desacelera, el ciclo entra en una fase descendente.

Pero nuevos hallazgos arrojan luz sobre preguntas de actualidad.

Primero, en esos momentos estamos en el auge de otro “superciclo”. ¿Quién lo está conduciendo? En una palabra: China. El apetito de la nueva superpotencia económica por los productos básicos ha aumentado sus precios desde principios de la década de 2000. No hay sorpresa allí.

En segundo lugar, ¿hay una disminución a muy largo plazo en los precios de los productos básicos? Excepto por el petróleo, probablemente sí. Controlando la inflación, durante cada “superciclo” el precio promedio de los productos básicos ha bajado, en algunos casos, mucho. En los productos agrícolas, han caído en aproximadamente la mitad durante el último siglo y medio.

Tercero, ¿las nuevas tecnologías de exploración y producción están aumentando la velocidad a la que se encuentra y extrae petróleo, gas y minerales? Desde detectores mediante avanzados satélites, hasta fracking. Ya no tenemos que esperar décadas antes de que la oferta responda a la demanda y grandes cantidades de productos lleguen a los compradores.

Finalmente, lo más importante: ¿deberían los países en desarrollo tratar de usar sus ingresos de productos básicos, mientras dure, para construir industrias?

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