Cerro Matoso en espera de justicia

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Escrito por:

Luis Tabares Agudelo

Luis Tabares Agudelo

Columna: Opinión

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La historia recordará que el 30 de marzo de 1963 la Nación suscribió con Richmond Petroleum Company, para que explotara níquel en un área de 500 hectáreas del departamento de Córdoba por un término de 30 años.
Que en 1979 el Gobierno de Julio César Turbay le dio una concesión a las compañías Conicol S.A y Billington Overseas Ltda para la extracción de metales a cielo abierto en el Cerro Matoso. Además que el doctor Ernesto Samper amplió el área de concesión para extracción minera, pasando de 545 hectáreas a más de 52 mil localizadas en los municipios de Montelíbano, Puerto Libertador y Planeta Rica en Córdoba. Y por último que el 28 de diciembre de 2012, el presidente Juan Manuel Santos decidió extender el contrato hasta el año 2029 y anunció que “gracias a la experticia de la compañía, el país obtendría mayores beneficios económicos y sociales.”

El níquel es un metal duro, blanco-plateado, que tiene propiedades para combinarse con otros metales y formar mezclas llamadas aleaciones. Algunos de los metales con los cuales se combina son el hierro, cobre, cromo y cinc. Estas se usan para fabricar monedas y joyas. Además se usa para fabricar acero inoxidable. Hasta acá no hay problema. El lio está en su extracción, almacenamiento, desecho y transporte. Puede por aire o por las fuentes hídricas llegar en grandes cantidades a los seres humanos, enfermarlos, modificar su ADN y hasta causarles la muerte.

En Estados Unidos la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) recomienda que los niveles de níquel en el agua potable no excedan 0.1 mg por litro. Afirma que el polvo de níquel de refinerías y el sulsulfuro de níquel son carcinogénicos en seres humanos. Así mismo, la OSHA (EE.UU) para proteger a los trabajadores ha establecido un límite de 1.0 mg de níquel/m3 para níquel metálico y compuestos de este en el aire del trabajo durante una jornada máxima de 8 horas diarias, 40 horas a la semana.

Según la Agencia para las Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades, su División de Toxicología y Ciencias de la Salud Humana de los Estados Unidos, en investigación desarrollada concluyen que una manera para determinar si una sustancia química perjudicará a una persona es averiguar si la sustancia es absorbida, usada y liberada por el cuerpo.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) ha determinado que algunos compuestos de níquel son carcinogénicos en seres humanos debido a que es muy difícil una vez ingrese al organismo, ser eliminado.

En 2012 el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, -a través del contrato de consultoría 543 con recursos provenientes del crédito IDS, firmado por el señor presidente Juan Manuel Santos-, desarrolla investigación cuyo objetivo fue: “elaborar un diagnóstico en salud ambiental con base en información secundaria disponible acerca de las condiciones ambientales que influyen en el perfil de morbimortalidad de la población colombiana, como base para la formulación de la Política Nacional de Salud Ambiental de acuerdo con en el documento Conpes 3550.” Se centró en: “Residuos peligrosos en Colombia y efectos en la salud. Contaminantes en cuencas y vertientes, calidad del aire y comparativo con países de Asia y África. Exposición aguda a sustancias tóxicas. Plomo en agua, suelos y sedimentos. Estudios de cadmio, cromo, arsénico, flúor, carbón y los efectos en la salud, calidad del aire en ciudades colombianas comparadas con ciudades de Norte América y Europa”.

Sobre el Níquel concluyen que las minas a cielo abierto no producen daños irreparables. Inmediatamente y basado en este informe, a los pocos días el doctor Juan Manuel Santos les extiende el contrato hasta el 2029. En esta minuciosa y costosa investigación no se dieron por enterados que en los cabildos indígenas aledaños a la multinacional minera Cerro Matoso S.A. Los abortos son continuos, hay nacimientos de bebés con deformaciones congénitas: labio leporino y piel que se descascara. Mientras entre trabajadores se presenta: cáncer, perforaciones de tabique, dermatitis severa, sordera, asma, trastornos de columna y enfermedades de los ojos.

En la hoja de advertencia que va adherida a los bultos que se exportan, se lee: “El Níquel es un material peligroso, puede producir cáncer, reacciones alérgicas cutáneas, es dañino para los pulmones tras exposición repetida o duradera; no inhalar polvo ni humo.” A los indígenas, colonos y moradores -incluidos trabajadores- les produce rasquiñas, dermatitis, ojos irritados, abortos, el cáncer, asma, artritis, la invalidez física, los infartos del corazón, niños que nacen con los dedos torcidos.

Estudio de Medicina Legal –solicitado por la Corte Constitucional- concluye que mina de Cerro Matoso sería la causa de problemas de salud de los indígenas de la zona, Lo anterior dentro del litigio jurídico -que inició hace más de cinco años- entre BHP Billinton y moradores de la región aledaños a la mina. Si la Corte falla basada en el resultado de este estudio –que es lo más probable-, los moradores podrán estar tranquilos, llegará la justicia.


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