Juegos Bolivarianos, campanazo para que la historia no se repita

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Escrito por:

Luis Tabares Agudelo

Luis Tabares Agudelo

Columna: Opinión

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En los juegos nacionales en la ciudad de Ibagué afirmó el alcalde hasta último momento que todo iba bien, se harían porque el cronograma del proyecto se estaba cumpliendo.


Así mismo en Santa Marta aunque está claro que el alcalde todos los lunes se reúne con el comité de obras que le pasan parte de tranquilidad, el tiempo le corre en contra  y se crean serias dudas sobre si será posible cumplir con todo el cronograma debido a que hay atrasos en varios frentes de trabajo y compromisos de los contratistas.

En la capital del Magdalena casi cuatro años después  -15 de noviembre del 2013- que la Organización Deportiva Bolivariana  la escogió como sede de los XVIII Juegos Deportivos Bolivarianos, se dejaron pasar los años 2014 y 2015 sin trabajos de fondo en las obras. Sin embargo a estas alturas del proyecto los más interesados en que se hagan los juegos bolivarianos son los Samarios y los habitantes del Departamento.

Aunque lo más importarte cuando el gobierno central le da a la provincia la organización de unas justas como estas va ligado al sueño de los deportistas de tener nuevos escenarios, nos va a servir para mostrar la ciudad al mundo, traer turistas ahora que le apostamos a este sector de la economía como fuente de empleo.

En cuestión de grandes proyectos podríamos afirmar que deben seguir una metodología y que están constituidos por micro proyectos que deben estar debidamente engranados. En estos intervienen varias disciplinas: la hidráulica, civil, agronómica. No podrá haber ruedas sueltas ya que se tendrán que enlazar con todas las actividades a desarrollar hasta llegar a la actividad final. Todo este camino  se conoce como: la ruta crítica. Ésta determina el estado y los tiempos. La ruta crítica del macro proyecto de los juegos bolivarianos nadie ha visto y nadie conoce,  no la han mostrado a la comunidad. Además, se está trabajando el proyecto obedeciendo la metodología del libre albedrio. Con esto se corre el riesgo de no solo no terminar la obra sino que por el afán político de terminarlas poner en riesgo las personas que van a asistir al estadio. 

Hay dos estadísticas importantes que se deben tener en cuenta a la hora de comprometerse con la ejecución de un megaproyecto, la primera es que el cien por ciento de las obras civiles en Colombia no se entrega a tiempo. En ese sentido es sabido por todos que en el país se necesita cuatro veces más del tiempo normal para hacer una obra. En Santa Marta el último ejemplo más claro fue la construcción y entrega del puente “la Lucha” que pudo hacerse en un año y duró seis. La segunda, es preferible conociendo las condiciones climáticas del país empezar las obras en verano antes que se meta la época de lluvias, si esto no se prevé  al llegar los aguaceros en un proyecto a cielo abierto toda la obra se debe parar. 

Para concluir, si los habitantes de Santa Marta se dan una pasadita por la construcción del estadio de Bureche se podrán encontrar que no los dejen entrar como ocurrió con los investigadores de un diario capitalino. Pero se podrían dar cuenta que estamos a puertas del próximo elefante blanco de Colombia.

Por otro lado, a pesar de varios campanazos de la comunidad y de los medios de comunicación los juegos no se pudieron realizar en Ibagué, hasta hoy, por fin después de dos años se están judicializando a los corruptos que mataron el sueño de los Juegos Nacionales, el dinero se esfumó, hoy todo es un potrero pero van para la cárcel.


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