mié, 23 may

Actualizado:04.05.2012 05:44

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El arte de escuchar (Segunda Parte)

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PobreEl mejor 
Alejandro Rutto Martínez

Escuchar es una de las funciones más importantes de los seres humanos independientemente de la actividad a la que se dediquen.

Es aún más importante cuando desempeñamos posiciones de eminencia o cuando tenemos responsabilidades en el grupo o la comunidad en la que nos desenvolvemos. A continuación presentamos importantes consejos para mejorar nuestra habilidad en este difícil arte: el de saber escuchar:

-Haga un esfuerzo consciente y real por estar ahí, por no distraerse y por comprender lo que se dice con el lenguaje verbal y con el idioma de lo no verbal. Este esfuerzo debe traducirse en una atención plena que le permitirá de enterarse del mensaje planteado y también le ayudara a acumular información útil para dar una respuesta acorde con las expectativas, necesidades, voluntad y capacidad de compromiso de cada una de las dos partes.

-Hay que tener paciencia, la paciencia sirve para tener a plomo y no desesperarse cuando la conversación llega a un punto difícil, bien porque se vuelva tensa, larga o monótona. Según el proverbio persa "la paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos dulces". En este caso la raíz amarga es la espera; el tiempo que transcurre; las palabras con significado, al parecer, intrascendente. El fruto dulce es la catarsis que se hace al escuchar atentamente y sin afanes, el alivio que una persona siente cuando puede decir lo que siente y encuentra quien lo atienda.

-Aprenda a hablar cuando no sea hora de callar y a guardar silencio cuando no sea hora de hablar. Intervenga en el momento oportuno y solo si es necesario hacerlo. El silencio suele ser un buen aliado en las conversaciones provechosas porque invita a que el otro (ese otro tan importante) pueda expresar lo que siente. Uno de los más grandes hombres de Europa BENJAMIN DISRAELÍ, elogió a quienes saben guardar silencio cuando dijo: "hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores".

-Hagamos que la otra persona descubra, conozca y sienta que es importante. Esto se logra a base de un trato digno y decente a través de una relación horizontal en que las dos partes perciban que están situadas al mismo nivel y en todo caso no se deje entrever algún tipo de superioridad de parte nuestra.

Hacer sentir al otro importante se logra a base de invitarlo a hablar y de permitir que exprese libremente su punto de vista. A lo anterior debemos agregarle el trato, el cual debe ser respetuoso en todo momento.

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