mié, 23 may

Actualizado:04.05.2012 05:44

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Poncho Zuleta (II parte)

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Y Poncho Zuleta, en este tema, si que ha hecho todo el recorrido que el folclor exige, como lo ha hecho en los otros temas, porque Poncho tiene todo el recorrido para ser un verdadero y autentico juglar. Empezó gritando sólo upa, upaje, y otros monosílabos, que hasta sin darse cuenta, le salen al cantante de vallenatos. Esto puede evidenciarse en su primer trabajo discográfico: Mis favoritas, donde la estrella es su hermano Emilianito, Así lo evidencia la caratula del disco, donde se lee: Emilianito Zuleta y su conjunto, canta Poncho Zuleta.

Para su segundo álbum, ya Poncho igualaba a su hermano acordeonero, Emilianito, prueba de ello es que ya se reseña a los Hermanos Zuleta, y nuestro personaje se atreve ya, a lanzar saludos y algunas freses.

Pero es a partir del tercero, aquel famoso: Rio Crecido, donde se suelta y domina el gran Poncho. No hay espacio libre donde no haga un apunte, o podrá alguien olvidar, por ejemplo: “la que venga con vaina, que la corte la tijera”, “que viva el maranguango”, o “esa es la parte del bombeo”, frases tan celebres en el vallenato, que muy a pesar de ser de los años setenta, al escucharse hoy, como si fuesen parte de la letra de la canción, sabemos cuando y que gritará Poncho.

El repertorio continuo, y con él, a buen decir del poeta: “siguió la tempestad de frases vanas, toscas y tan humanas que hayan en todas partes acomodo”.

La temática del maestro en estos menesteres es muy variada: contesta o complementa al compositor de la obra que interpreta, trae dichos de nuestros antepasados, celebra frases del campesino puro, hace comparaciones, ridiculiza, ensalza, protesta o mama gallo. Y cada tema tiene sus seguidores. Confieso que soy admirador de todos y cada uno de ellos, sin negar que me encanten aquellos gritos que lanza en los discos jocosos o de doble sentido, porque son tan jocosos como ellos mismos, caen, como anillo al dedo.

En Long Play: Dos Estrellas, y más exactamente en el tema: la cosita aquella, grita muy sabiamente, y como complemento a lo que viene expresando la letra del disco, donde aplazan la entrega de la cosita: “ya pa´que ju”, y complemente seguidamente: “yo quiero el cofrecito es de una vez”.

En una de sus producciones inmortales: Tierra de Cantores, hace una serie de apuntes extraordinarios, revisemos la página: no me guardes luto, donde grita: “y después de esto los cachos vuelan” y remata con “sabrooso que es el encoñamiento”. Y es célebre el saludo que manda al compositor Carlos huertas, cuando le pregunta: “¿compadre Carlos cuando volveremos a meternos otra cogía?

Es memorable también lo que expresa en esa inolvidable canción: las costumbres pérdidas, contenida en el álbum: Pa´ toda la vida, donde afirma tajantemente: “pero los hijos míos si me respetan, porque yo tengo es una vara de totumo soasa”.

Pero si algún compositor le ha sacado a Poncho lo “perverso” que tiene en la cabeza, ese es el maestro Romualdo Brito López, es que se parecen: pueblerinos, músicos, parranderos, jocosos, auténticos. Y no es lo que grita en lo plasmado en acetatos, sino lo que dice en las presentaciones personales cuando interpreta obras como: cabecita loca, la estaca o la marimonda, imagínenselo nada más.

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