Amanece hoy La Guajira, y cada uno de sus municipios con gobernantes electos, gracias al favor del pueblo, a partir del primero de enero de 2012, estarán despachando: uno, desde el Palacio de la Marina en Riohacha, y los otros 15 desde sus palacios municipales.
La puja por alcanzar el primer cargo departamental y los municipales acabó; en los siguientes dos meses se estará en la etapa de empalme y conformación de gabinetes, y a partir del primer día del año entrante los elegidos toman posesiones de sus cargos, y a despachar.Todo parece la misma rutina, porque así ha sido siempre, al menos, desde que tenemos elección popular.
Lo que si aspiramos que no siga como rutina, es el desarrollo y el resultado de estas administraciones populares: administraciones caóticas y resultados desastrosos. Tomo como ejemplo, a la Gobernación de La Guajira, y al Municipio de Riohacha.
Esperan La guajira y Riohacha su capital, administraciones justas, trabajadoras, comprometidas con su desarrollo y pulcras. De no ser así, serán más de lo mismo.
Es realmente un reto grande. Administrar, luego de tantos años de desgreño administrativo, no es nada fácil. Es posible que el sólo poner la casa en orden lleve los cuatro años, pero igualmente hacerlo con seriedad, es positivo, es ganancia.
Dirigir los destinos de una región con tantas necesidades y ahora sin regalías, es difícil. Pero allí está planteado el reto; es allí donde se muestra la casta; es allí donde se debe ser recursivo e ingenioso; es allí donde debe imperar la gestión.
Administrar con "amigotes" que esperan enriquecerse a costas del erario, es imposible. Y estos, al igual que las brujas, de que los hay los hay, y en grandes cantidades. Pero es aquí donde debe mostrar su carácter el gobernante para decirles: no!
Estamos convencidos que la elección se hizo bien, que se escogió a conciencia y a lo más favorable para La Guajira y Riohacha, solo esperamos que estos elegidos no sean inferiores al reto que le propone el pueblo. Un pueblo que espera su redención, un pueblo cansado de tanto desorden, un pueblo abandonado a su suerte, y esta sí que no ha acompañado a La Guajira y a Riohacha.
Esperamos gobernantes que quieran su terruño, que sean capaces de anteponer los intereses generales a sus intereses personales y al interés de sus amigos; gobernantes capaces de hacerles pistola a los politiqueros para que no les propongan sus recetas de siempre; gobernantes que defiendan al Departamento y al Municipio de tanto ladrón de cuello blanco; gobernantes capaces de echar de estas tierras a las empresas administradoras de concesiones; gobernantes capaces de exigir a los contratistas el cumplimiento cabal de sus obras; esperamos gobernantes planeadores, gestionadores y ejecutores de obras y servicios que nos arrimen al desarrollo. Esperamos gobernantes que sientan el dolor de los guajiros y de los riohacheros en particular.
La suerte está echada, ahora es imposible retroceder. Estos son nuestros gobernantes, y al tenor de la Ley solo nos toca esperar que tengan el suficiente tino para dirigir con acierto el destino de nuestras tierras y de nuestras gentes.




