Partiendo de que los asesinos no tenían antecedentes, sí se allanan a los cargos, seguido de una buena negociación con la Fiscalía, por lo menos; dieciséis años y seis meses de condena, podrían pagar los asesinos del latonero, así lo explicó un jurista basado en la audiencia pública realizada el martes en la noche y la madrugada del miércoles, en Riohacha.
El insuceso ocurrió en momentos que la víctima dialogaba con una clienta, sentado en un tronco de manera, segundos después llegó una motocicleta de donde descendió una persona y disparó en repetidas ocasiones. Cuentan que, la pistola se le encasquilló y la volvió accionar contra Wilmer Márquez Moscote.
De este hecho de sangre, la Fiscalía acusa a Yeisón José Ramírez Campi, basada en la sindicación que hace la hija de la víctima; quien dice haberlo observado de cerca en momentos en que accionaba el arma de fuego en dirección al cuerpo de su señor padre, quien se desplomó y minutos después falleció.
Cuatro balas hicieron blanco en la humanidad de Wilmer Márquez Moscote. Una en la cabeza, otra en la espalda y dos más, en la pierna derecha; siendo la primera, la fulminante; ya que afloró masa encefálica.
La Juez Tercera Penal Municipal con funciones de control de garantías, aceptó las pretensiones de la Fiscalía, que le imputó dos delitos: homicidio agravado en concurso con porte ilegal de armas.
"Como los indiciados no tienen antecedentes, se parte de la mínima que son 33 años y sí se allanan a los cargos, se comienza desde la mitad de la pena, quedando en 16 años y 6 meses de prisión", precisó un abogado que pidió reserva de su nombre.
En la audiencia preliminar, la hija del occiso, dijo que la misma persona que le disparó a su señor padre, se encontraba en el recinto; igualmente ocurrió con quien conducía la motocicleta.
Con respecto a Jhon William Viloria Troches, quien aparentemente conducía la motocicleta; también fue señalado por la hija de ser el conductor del rodante, pero versiones diferentes se escucharon el día de su arresto; cuyas afirmaciones daban cuenta que laboraba en una empresa de productos lácteos.
Sin embargo, es posible que no tenga responsabilidad en este homicidio, pero lo podría enlodar una motocicleta de color negro que también inmovilizó la Policía Nacional, el cual se encontraba en la casa y que según información de manera extraoficial habría participado en varios hechos de sangre, pero hasta el cierre de la presente edición, no se conocían los antecedentes de este vehículo.
Por otro lado, se conocieron los pormenores del seguimiento que la otra hija le hizo a los sicarios, después de haber cometido el nefasto crimen.
"En el momento que le disparaba a mi papá, yo voy llegando a la casa en una moto, decido perseguirlos en el mismo vehículo a corta distancia, cruzaron calles y carreras varias veces hasta llegar a la calle 15.
Ellos, no se percataron que veníamos detrás, casualmente venía una patrulla de la Policía a quien le informé lo sucedido y los uniformados realizaron las capturas.
La moto siguió, se metió a una casa localizada en la calle 18 número 15-44 en el barrio Che Guevara y más tarde fueron arrestadas por la Policía, las dos personas que hoy están privada de su libertad", precisó la hija de la víctima.
Por último, Nuris Urbina, esposa de la víctima le pidió a Dios que perdone a los que cometieron el crimen, pero reclamó igualmente, de las autoridades que a los responsables les caiga, todo el peso de la ley.
Partiendo de que los asesinos no tenían antecedentes, sí se allanan a los cargos, seguido de una buena negociación con la Fiscalía, por lo menos; dieciséis años y seis meses de condena, podrían pagar los asesinos del latonero, así lo explicó un jurista basado en la audiencia pública realizada el martes en la noche y la madrugada del miércoles, en Riohacha.