Nuevas oportunidades

Editorial
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La tala de árboles, la ganadería y hasta los cultivos de coca amenazan los bosques del departamento del país, pero los pájaros de la región resisten en algunas áreas conservadas y preservan la biodiversidad de la zona. En Santander, el límite entre el bosque y un campo de hierba, un grupo de científicos del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt localizaron un nido con huevos de paujil piquiazul, un ave endémica y gravemente amenazada.

 

Encontraron el nido en un borde del bosque. Normalmente se piensa que ellos huyen más de estas zonas vulnerables, pero aunque los ecosistemas sí han sufrido se ve que guardan esta fauna, que son refugio de estas especies.

Durante dos semanas de julio, más de 50 científicos del instituto se dedicaron a recorrer la zona rural del municipio de Cimitarra, en Santander, para estudiar la biodiversidad de la zona, identificar qué especies animales y vegetales se encuentran ahí y analizar la relación de los habitantes con su entorno.

Esta zona de Santander fue particularmente afectada por el conflicto armado y el entorno natural fue una de sus víctimas, especialmente por la deforestación con el fin de sembrar coca y la erradicación forzosa de estos cultivos con irrigaciones de químicos que dañaron los ecosistemas. Además, es una región donde la industria maderera y la ganadería han sido motores de desarrollo económico, lo que también ha perjudicado el bosque originario.

Cada pájaro que cae es estudiado: anotan su tamaño, color, si está incubando o no, y algunos de ellos deben ser sacrificados para seguir con su análisis en el Instituto. Estos ejemplares terminan engrosando la colección de aves del Humboldt, donde se preservan alrededor de 15.000 ejemplares de unas 1.200 especies, y la de tejidos, que conserva material biológico de los pájaros para que esté disponible para la investigación.

Además del paujil, los investigadores también registraron dos especies endémicas más, un gran logro para ellos. Se trata del carpintero bonito (Melanerpes pulcher) y la había ceniza (Habia gutturalis). Dadas las condiciones del bosque, de los ecosistemas y todo lo que están sufriendo es necesario subrayar que hay remanentes de bosques que guardan una biodiversidad muy importante con respecto a las aves y que son relevantes porque se conectan con otras zonas de la región y se convierten en corredores. Lo anterior daría la posibilidad a los pájaros como el paujil piquiazul de expandirse y lograr una oportunidad más de sobrevivir.

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