El presidente de Colombia, Iván Duque, firmó un decreto con el que se prolonga por un año más la prohibición de porte de armas de fuego en el país y reiteró que el uso de éstas es “monopolio del Estado”.
Conocida la decisión del jefe de Estado, políticos de diferentes partidos se pronunciaron sobre lo favorable o desfavorable que consideran la medida, sobre todo en lo que respecta a las “autorizaciones especiales”. Por ejemplo, por un lado, el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, aseguró: “El decreto autoriza a Mindefensa para permisos especiales en favor de personas honorables que por su labor lo necesitan.
El monopolio estatal de la armas necesita desarmar a criminales protegidos por la impunidad de sus apoyos políticos”. Y por el otro, el también congresista Antonio Sanguino, expresó: “Esa excepcionalidad me parece riesgosa, porque abre la puerta a que, por alguna circunstancia especial entre comillas, debamos autorizar el porte de armas a algunas personas civiles”.
El decreto firmado por el Presidente reza lo siguiente: “El Ministerio de Defensa Nacional, durante la vigencia del presente decreto, impartirá a las autoridades militares competentes los lineamientos y/o directrices para la expedición de las autorizaciones especiales que requieran los titulares por razones de urgencia o seguridad”.
Sobre lo anterior, Guillermo Botero, ministro de Defensa, aseguró que antes del 31 de diciembre estará listo el reglamento, que solo permitirá que las personas reciban permisos de porte por “circunstancias claras y específicas”. De acuerdo con el ministro, esto no implica una flexibilización del decreto, sino que existirá un reglamento claro al respecto, para que no haya emisiones discrecionales de salvoconductos.
La firma del decreto supone una decisión importante en materia de seguridad, en un país en donde el año pasado se registraron 11.347 homicidios, siendo los asesinatos con armas de fuego la segunda causa. Un estudio revelado recientemente por la revista científica Jama, una de las más importantes en el mundo y que fue desarrollado en colaboración con el Instituto Nacional de Salud, INS, señala que Colombia es el cuarto país del continente americano en cuanto a número de muertes por herida con arma de fuego.
En América, Colombia solo es superado por Brasil, Estados Unidos y México. La problemática se presenta desde el año 1990.Frente al estudio que destaca el INS, los factores que hacen que Colombia se encuentre en el cuarto lugar a nivel continental se cuentan: en primer lugar la disponibilidad de armas de fuego; en segundo, los rezagos en el acceso a la educación; tercero, formas inadecuadas para resolver los conflictos; y, finalmente, el consumo de alcohol como factor de riesgo.
Por lo anterior, el debate de los parlamentarios, y del país, no debe centrarse únicamente en los casos de “autorizaciones especiales” para el uso de las armas, sino en las políticas a implementarse en materia de educación y que conduzcan a una verdadera reducción de la violencia.