La paridad en las empresas cotizadas

Editorial
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La crisis económica situó en un primer plano la necesidad de basar la toma de decisiones económicas en el conocimiento, la competencia y la innovación. De ahí la importancia de promover la diversidad en los consejos de administración de las empresas; una diversidad que permita su crecimiento inteligente, sostenible e integrador.

A nadie se le escapa que la diversidad de opinión, pensamiento y experiencia es esencial para aportar diferentes puntos de vista y, lo que es más importante, para permitir la independencia de opiniones en el seno de los consejos de administración.

Por ello, el objetivo de seleccionar candidatos diversos para proveer los puestos de consejeros es, sin duda, crucial. De acuerdo con Elsa Andrés, socia directora de Justisen Abogados y experta en gobierno corporativo, se podría hablar de “diversidad en los consejos” desde una amplia perspectiva: diversidad de conocimientos, raza, diversidad de nacionalidades, de orígenes culturales, y, por supuesto, diversidad de género.

La diversidad es un “asunto” de buen gobierno corporativo pues es uno de los elementos facilitadores del “pensamiento de grupo”, propio de todo consejo o, dicho en otros términos, es el ingrediente que, de formar parte de la composición del consejo, permite que el debate en el mismo sea amplio de miras y, con ello, más eficaz, pues la falta de puntos de vista, de valores, de competencias o capacidades puede llevar a unos debates carentes de la necesaria contradicción de ideas.

La diversidad en los consejos, especialmente de empresas cotizadas, constituye desde hace ya unos años uno de los temas más relevantes de la discusión pública a nivel internacional.

Según un estudio realizado por el grupo británico Hampton-Alexander Review, algunos ejecutivos británicos esgrimieron razones para no designar mujeres en los consejos de las grandes empresas, tales como si las mujeres encajarían cómodamente en el entorno de un consejo o si realmente tendrían “las credenciales correctas y la experiencia” para poder acceder a dichos puestos.

Ante este tipo de opiniones, mejor recordar que en el Foro Económico Mundial de Davos de 2013, Viviane Reding, artífice de la Propuesta de Directiva comunitaria expresó: “La presión reguladora funciona. Por fin las empresas se han dado cuenta de que si quieren seguir siendo competitivas en una sociedad que envejece no pueden permitirse ignorar el talento de las mujeres: el 60 % de los licenciados universitarios son mujeres”.

Pese a las grandes conquistas que han liderado las mujeres en el ámbito laboral, nos queda camino por recorrer si atendemos a la brecha salarial o a la falta de representación de la mujer en la empresa, no solo en los consejos de administración, sino también en los puestos directivos.

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