Columnistas de La Guajira

Abel Portacio Sarmiento

Columna: Opinión

e-mail: portacioabel55@hotmail.com
La guerra es uno de los problemas sociales más antiquísimos en la historia de la humanidad.

Muchas personas viven sumergidas en un mundo  material  ataviadas  por la  apariencia,  la  vanidad  y  la  prepotencia;  pero muy  distantes  de  la  discreción,  la  sensatez  y de  la  realidad  circundante,  y  por  supuesto a años  luz  de  la  humildad. Hoy  día  en  este  mundo descompuesto,  la persona vale  por  lo  que  tiene,  por  el  lujo  y  la  opulencia;  más no  por  la  belleza  de  su    interior,  de  los  bellos y  nobles   sentimientos  que  manan  de  lo  más profundo  de  sus  alma,  de  su  espíritu.

Basta  pararnos en  una  esquina  o  detenernos  en  una  calle  cualquiera,  para  darnos  cuenta  de  la  indiferencia   y  los  gestos  y  ademanes  mal  intencionados  de ciertas  personas  que  pasan  por  nuestro  alrededor ;  este tipo de  manifestaciones  duelen  y  hieren  la  susceptibilidad  de  las  personas,  especialmente si provienen  de familiares, parientes  y amigos. Sé y comprendo  la  razón  por  la  cual  lo  hacen;   pero  esta    indiferencia  tiene

Un sentimiento de exclusión,  el  cual  debe  ser  erradicado del  entorno  social.  Es  pertinente  recordar  aquella  vieja  y  diciente  canción  del   doctor  Jorge  Villamil  que  dice  en  uno  de  sus estribillos: "Amigo  cuánto tienes,  cuánto  vales,    principio  de  la  actual  filosofía…" Es  el  referente  musical  de  esa  sociedad  vanidosa  y  excluyente  que  hostiga  y  asfixia  literalmente   a  las  personas  que  de  alguna  manera  practican  actos  éticos , morales  y  cristianos.  Pareciera  que  la  palabra  humildad  y  la sencillez  no  aparecieran   en  el  léxico  de  los  colombianos,  porque  en  el  día  a  día  de  la  sociedad,   prevalecen  muchos  antivalores  que  degradan  y  aíslan  a  las  personas .

La  humildad  es  la  medicina  del  alma ,  del  espíritu que  cura todas  las  enfermedades  provenientes  de  ese  mundo  inmerso  en  lo  más  profundo  de  nuestro  ser.  Si  practicamos  la  humildad,  es  casi  seguro  que  practicamos  la  justicia,  que    precisamente por  falta  de  este  valor ,   el  mundo  cada  día  se  percibe  más  revuelto  y  descompuesto  en  todas   las  fibras  de l  tejido    social. Por  esto,  el  verdadero  cristiano  tiene  que  retomar    el  modelo  de  vida  d e  Jesucristo  quien  a  pesar   de   ser  una  persona  justa,  sabia  y  poderosa,  nunca  demostró  actos  de  soberbia, de  Prepotencia,  ni  mucho  menos   actos  de  indiferencia;  porque  Cristo  nunca  discriminó  ni  excluyó  a  nadie  durante  su  recorrido  en  la  vida  terrenal,  aunque  él  con  su  poder ,fácilmente  hubiese  podido  realizar  y  practicar  esa  de   actos;  pero  él  vino  a  la  tierra  fue  a  practicar  justicia,  humildad  y  a  liberar  a su  pueblo   del  flagelo  del  pecado,   de   la  esclavitud,   y  conducirlo  por  el  camino  celestial,  es  decir,  al  camino   del reino  de  los  cielos.

Muchos profesionales que por el hecho de poseer grandes títulos como post grados, magísteres, diplomados y muchas especializaciones más, se creen tener derecho para  juzgar  a  priory  a  otras personas, situación que cusa  un  sentido  paradójico  y  de  contradicción con relación  a  la  gran teoría del  método científico.

En  este mundo  excluyente  aún queda  una  pequeña  llamita  que  ilumina  el  corazón y  la  mente   de  las  personas   justas  y  humildes   que  están   en   camino  de la salvación, en  la  vía  para  transmitir  y contagiar de alegría  y  de  humildad  a  todos  las  personas y amigos.  Esas  personas  son  tú  y yo.

¡Practícalo¡   eso no  duele ni degrada,  y  además   es  gratis!  Sé  que  esta  tarea  es  compleja   y  cuesta   mucho,  pero vale  la  pena de  arriesgarse.

¡Anímate,  tú  puedes. Sé  tú,  una  persona   pilosa!

Por:Abel Portacio Sarmiento

En época de elecciones, en todos los rincones de la patria se respira  y se perciben sensaciones de alegría, folklor, colorido, aspiraciones, esperanza, optimismo y sobre todo se observa el gran derroche de dinero invertido  por los candidatos aspirantes a los diferentes cargos públicos de la nación y también, una gran contaminación visual y auditiva; es una cosa espantosa , patética e incoherente, siendo que en todas las ciudades colombianas hay grandes necesidades básicas insatisfechas como la falta de empleo, ensanche de las redes  sanitarias, de acueducto , de agua potable, del parque automotor; construcción de escuelas, parques recreativos, calles , avenidas y muchas necesidades más. Si se pudiera tabular en forma exacta toda esa grandes sumas billonarias invertida en el proselitismo político en Colombia, de seguro se estaría erradicando muchas de las necesidades antes mencionadas.

La mayoría de los políticos aspirantes a las diferentes curules de la nación, parecieran que fueran  ciegos o  ignorantes porque a la postre esa danza de billones de pesos empleados en cada campaña electoral, resultan superfluas e innecesarias; ya que el perfil, el currículum, las obras y los hechos tangibles de cada aspirante político hablan por sí mismo; además, si toda la población votante analizaran las propuestas de los candidatos e hicieran juicios críticos sobre ellas, estos votarían por convicción haciendo caso omiso a esas imágenes quijotesca,  pegadas en paredes, postes y vallas de las ciudades  que  solo reflejan la burla y el descaro por las personas que montan a los funcionarios públicos en los diferentes cargos de la nación. Me parece que esto es una escena más  de irrespeto,  de burla  y   traición a los ciudadanos colombianos.

Pasaron  las elecciones  2015 y  solo  queda en las mentes de los colombianos la esperanza, la   ilusión y  la oportunidad de mejorar su modus viviendas;  pero  ¡que decepción!  Una  vez  más  la mayoría  de  los  ciudadanos votantes  sienten  y  perciben  que son  ignorados, burlados y  despreciados por aquellos que los llevaron al poder;  pero por supuesto  , las ayudas  y beneficios como resultado del ejercicio político, son solo para los familiares de .los gobernantes y de pronto para algunos  simpatizantes   del  gobernante  de turno.

Estas prácticas obsoletas de proselitismo político están lejos de la realidad,  porque la esencia de la política no es el engaño, la traición, el fraude, ni mucho menos  la corrupción.  Le esencia de la política es brindar bienestar y progreso a todas las comunidades con sentido equitativo y responsable. La no puesta en marcha de políticas sanas y transparentes, deja como resultado una sociedad desestabilizada económica, política y socialmente, así como lo demuestran los resultados de encuestas realizadas anteriormente.

Los futuros aspirantes a los cargos públicos en Colombia, deberían replantear y reestructurar los formatos  y estrategias para realizar el ejercicio político en los comicios venideros, a fin de evitar en lo posible, fraudes económicos y políticos en estos eventos. Uno de esas estrategias sería comprometer a todo el personal logístico que trabaja en los diferentes proyectos políticos, especialmente a los líderes políticos, para que contribuyan económicamente con la financiación de los  proyectos  políticos; porque les aseguro que los líderes, los cuales administran fuertes sumas de dinero para ese  fin, no estarían dispuestos de poner en riesgo su inversión económica, siendo que sería más fructífero utilizarlo en sus propios negocios. Otra estrategia sería sin duda alguna, no  prometer   en las  campañas políticas tanas cosas   a  las  comunidades,  no  mentir y cumplir  fielmente con las cosas que  prometen. Desde esta óptica, se estarían realizando políticas sanas, claras y transparentes, que con seguridad rebajarían los costos financieros de las campañas electorales y  se  estaría  dejando  a  un  lado  la  corrupción, flagelo que día a día  se va estirando en todos los estamentos de la sociedad colombiana. Se que hacer políticas es una tarea dura  y  de mucho riesgo en esta  sociedad  compleja  y  descompuesta ;  pero  con  tantas  necesidades  que  hay en ellas,  y  haciendo un trabajo a corto y largo plazo, con mucho  tacto y  cautela,  de  hecho  se estaría  abonando un terreno  próspero  para el ejercicio político.

Qué bonito sería que esos momentos de alegría de folklor, de entusiasmo, de esperanzas y de ilusiones  observados en los tiempos electorales, también se vieran reflejados en tiempos postreros en todas las comunidades colombianas, por efecto de haber recibido recíprocamente beneficios y soluciones a gran parte de las necesidades de los ciudadanos y de las comunidades colombianas.

¡Que así sea!

Por: Abel Portacio