Todas las medidas que está tomando el nuevo gobierno son un desatino, una improvisación, una falta total de criterio, un desconocimiento de los problemas, y, en consecuencia, en un lapso de un mes, se nota otro país.

Mientras el presidente Gustavo Petro, hacía su intervención el martes, en la intervención en la 76 Asamblea General de las Nacionales Unidas, en donde pidió acabar la "irracional" guerra contra las drogas que, además, según dijo, está destruyendo la selva amazónica y haciéndole daño al país, se conocía que él asistirá a la reapertura de la frontera con Venezuela, el próximo lunes 26 de septiembre.

El Gobierno de Venezuela, tras años acusando a los empresarios de golpistas, conspiradores o "nido de víboras", bajó el tono contra el sector privado, con el que ahora estudia soluciones a los problemas de operatividad de industrias y comercios, imprescindibles para continuar la senda de la recuperación económica.

La violencia no da tregua; por el contrario, arrecia día a día en forma lamentable, situación que tiene asustada a la población colombiana, ya que se vive un inusitado aumento en los actos de terror por parte de la delincuencia común y de bandas del narcotráfico que en los últimos días han cometido varias matanzas y que, a diferencia de la del conflicto armado, ocurre no solo en las zonas rurales, sino, ahora en los centros urbanos, para mayor preocupación.

Después del reporte exitoso del crecimiento de la economía colombiana en los seis primeros meses del año, en plena presidencia de Iván Duque, ahora se espera que la economía popular, la democratización del crédito y la reforma agraria, aristas que perfilarán los próximos cuatro años del gobierno Petro, se puedan vislumbrar para fortalecer la microempresa con una mayor visibilización y oportunidades de crecimiento a partir de alianzas público privadas.

Las alarmas están prendidas y al parecer poco efecto hacen en las naciones de referencia y en los organismos internacionales que luchan por la restauración de la Amazonía, alarmas que casi no suena o no quieren oírla, más cuando de seguir con el ritmo actual de deforestación, el pulmón verde del planeta, tal y como lo conocemos hoy, no llegará a 2025. 

Sotheby's Dubai muestra por primera vez al público los legendarios grabados a gran escala que representan a la reina Isabel II y Muhammad Ali de Andy Warhol, una obra maestra de seis metros de ancho del artista italiano Alighiero Boetti, con un valor estimado de 12 millones de dólares estadounidenses, de su famosa serie de mapas bordados en además de algunas joyas y relojes de Cartier, Van Cleef & Arpels o Rolex. Todas las exhibiciones saldrán a la venta en la subasta de Sotheby's en Nueva York en los próximos meses. (Foto EFE/EPA/Ali Haider

Una niña disfruta de su diversión vespertina en uno de los tres trampolines públicos en el municipio de Alexandra en Johannesburgo, Sudáfrica. Los niños saltan después de la escuela todos los días como una de las raras actividades extra en uno de los municipios más antiguos y empobrecidos de Johannesburgo.  La vida en el municipio ha sido aún más dura últimamente con el aumento de los niveles de delincuencia, el aumento del desempleo y la pérdida de carga que afecta a las pequeñas empresas que forman parte del entorno macroeconómico. (Foto EFE/EPA/Kim Ludbrook)

Francia Gutiérrez, damnificada del sismo del 19 de septiembre de 2017, posa frente a un conjunto habitacional ayer, en Ciudad de México, México. Las heridas que dejó el sismo del 19 de septiembre que azotó a la Ciudad de México en 2017 siguen abiertas cinco años después, pues aún más del 23 % de los damnificados no tienen vivienda y a quienes se las reconstruyeron denuncian precariedades. (Foto EFE/Isaac Esquivel)

Retrato de Harmony, el robot humano, que cuestiona la idea de pareja, en la exposición de "Historias de Amor" ("Love Stories") en el Hermitage de Ámsterdam, ayer jueves. Más de cien retratos, desde cuadros pintados en el siglo XVI hasta poses capturadas por fotógrafos contemporáneos, reflejan amor, pasión y tragedia en historias de la vida real, una exposición otoñal que abre nueva página para el Hermitage de Ámsterdam tras romper sus históricos lazos con Rusia por la guerra en Ucrania.

Un floricultor cosecha lirios en un invernadero en Heerhugowaard, Países Bajos.

Devotos cristianos indios asisten a la fiesta anual de la Basílica de Santa María, en Bangalore.

El reconocimiento a las víctimas y su derecho a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición es sin duda un avance sustancial hacia una paz completa. Sin embargo, en Colombia hay víctimas a las que se les niega ese derecho. Hoy me quiero referir a un grupo específico entre esas víctimas, gigantesco, además.

Al momento de escribir esta columna, me entero que las comisiones económicas del Congreso confirman un presupuesto de $4.088 billones al ministerio de Agricultura, para el año 2023, con los cuales debe comenzar a saldar las deudas que tiene el Estado con los productores del campo.

La Constitución Política de Colombia en su Artículo 58. “Se garantizan la propiedad privada y los demás derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores”, entregando especial protección como pilar de desarrollo de la sociedad para bienestar de la Nación; de la propiedad privada se generan gran parte de los ingresos que recibe el Estado a título de imposición fiscal, llamada a ser la gran generadora del empleo digno para los ciudadanos con apego a la legislación.

La inflación galopante ha elevado el índice de precios al consumidor (IPC), con una variación anual hasta agosto del 10.84%, el más alto registrado desde 1999. Las tarifas de los servicios públicos son los que han llevado la peor parte, con un incremento del 25.9%, más del doble, la del servicio de energía particularmente subió, en promedio, por encima del 30%, casi el triple (¡!). Las alzas en las tarifas de energía en la región Caribe son aún mayores, por decir lo menos escandalosas, desfasadas, superando el 40%, más de 14 puntos porcentuales con respecto al resto del país.

Como se ha dicho en precedencia, el gobierno del presidente Petro deberá retomar viejos desafíos de la política multilateral, que han sido abandonados con el fin de recuperar espacios y antiguos liderazgos, en la medida en que, en la otra orilla, - en el de las relaciones bilaterales- le será muy complejo definir con éxito, su posición frente a Caracas, La Habana y Managua, lo cual, de manera inevitable significará un desgaste importante que deberá manejar con pinzas de cirujano.

La gasolina y el diésel no solo son combustibles de los vehículos automotores, sino que también son combustibles de la economía, en la medida en que cualquier cosa que le pase a la gasolina y al diésel se convierte en un efecto multiplicador para toda la economía, por consecuencia de los efectos que también tienen en la sociedad en general. Y no es un problema exclusivo de Colombia.

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