Columnistas de La Guajira

Carlos Holmes Trujillo

Columna: Opinión

e-mail: carlosholmes51@icloud.com
La mal llamada política de paz de Juan Manuel Santos produjo el efecto de debilitar el liderazgo del jefe del ejecutivo.
Hay temas en los cuales no puede dejar de insistirse.
Cuando el autor de estas líneas se encontraba firmando ejemplares del libro llamado como se titula la columna, un joven acucioso preguntó: Usted no está exagerando? Cree que es bueno para el país sugerir que se encuentra en peligro?
En la semana que termina el consejo gremial hizo público el documento titulado como se bautiza esta columna.
La creación de la JEP está viciada desde su origen.
Cuando un sector de la economía, tan importante como el comercio, presenta acumulados negativos en el año, tiene derecho, más que eso, el deber, en ejercicio de la representación legítima de sus afiliados, de actuar con decisión y franqueza en defensa de los intereses que le han sido encomendados.
Crear las condiciones para que la economía colombiana crezca rápidamente, es decir, mínimo al 7 % en forma sostenida, exige actuar con decisión en el campo del país.
Lo primero que deben tener claro los colombianos es la materia sobre la cual se van a pronunciar el próximo 2 de Octubre.
Lo primero que deben tener claro los colombianos es la materia sobre la cual se van a pronunciar el próximo 2 de octubre.

Poco ayudan en ese propósito los mensajes publicitarios que se están escuchando y leyendo en los distintos medios de comunicación, unos dizque para informar sobre los acuerdos por parte del Gobierno, y otros para promocionar la opción a favor del sí.

Promover democráticamente la alternativa que se prefiera es legítimo.

Para eso existe el sistema que se basa en la idea de que el pueblo toma las decisiones, gracias a que es el soberano.

Pero, desorientar es malo para el país.

Eso es lo que está sucediendo en el momento actual, cuando se le habla a la gente de los beneficios del acuerdo de paz, de los ríos de leche y miel que correrán a raíz del acuerdo de paz, y de los años idílicos que viviremos en virtud de la vigencia del acuerdo de paz.

Lo primero que hay que aclarar, es que en La Habana no se negoció un acuerdo de paz y que en el plebiscito no se va a votar sí o no a un acuerdo de paz.

El presidente Santos y Timochenko resolvieron buscar en Cuba un acuerdo para la “terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”.
A Colombia le conviene que se debatan con seriedad, serenidad y profundidad los argumentos de los partidarios del NO y del SÍ.
El afán de firmar ha llevado al Presidente Santos a afectar la institucionalidad colombiana en forma protuberante.