Columnistas de La Guajira

Diego Arrias Urdaneta

Columna: Opinión

e-mail:  arriasdiego29@hotmail.com
Sin ánimo de ser peyorativo, a falta de un eufemismo adecuado, en el caso de la crisis venezolana la diplomacia ha sido muy estéril.
 La diáspora Venezolana es la crónica de una muerte anunciada. Es el dramático resultado de un modelo económico asistencialista, impuesto por el Gobierno del extinto Presidente Hugo Chávez (1998-2012),  y que aún durante la administración de Nicolás Maduro persiste.
Luego de dejar suficientemente claro (en la primera parte del artículo) el pernicioso escenario político del cual es víctima el pueblo de Venezuela, resulta supremamente pertinente dar a conocer la otra versión de la historia a los miembros de la Comunidad Internacional, pero sobre todo a usted Señor Presidente la República de Colombia: Dr. Iván Duque; toda vez que bajo este contexto, Gobierno-MUD, es imposible avizorar un cambio de ruta inmediato como esperanzador en Venezuela.
El actual escenario político en Venezuela exhibe un alto grado de complejidad, por tanto es difícil vislumbrar salidas fáciles o soluciones inmediatas a la grave crisis que atraviesa la Nación.En todo caso, encontrar un camino que conlleve hacia una verdadera recuperación del país, solo es posible mediante planteamientos o estrategias políticas desprovistas de toda clase de subterfugios o mensajes subterráneos, siendo precisamente esta circunstancia la principal causa que entorpece la viabilidad de un desenlace satisfactorio en relación a los males que aquejan a este noble pueblo, toda vez que los factores que hacen vida política en el país, es decir: Gobierno-Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han dejados de ser sinceros en sus posturas, para convertirse en maquinarias políticas expertas en crear sofismas, al punto de perfeccionar el arte de la falacia como una eficaz herramienta de manipulación de masas.