El atentado efectuado al batallón de Infantería Mecanizado N.° 6 Cartagena se acaba de esclarecer, luego de que el Ejército de Liberación Nacional, ELN, se atribuyera el atentado registrado la semana anterior contra la guarnición militar, ubicada en Riohacha, donde 12 soldados resultaron heridos.
La acción armada, ocurrida hacia las 12:20 de la madrugada del 27 de mayo, habría sido ejecutada con cilindros bomba, de acuerdo con la información entregada por las autoridades militares. El comandante del Ejército señaló que en el ataque fueron utilizados 12 artefactos explosivos, causando afectaciones en parte de las instalaciones militares.
Según el comunicado atribuido al ELN, la responsabilidad del hecho recae en el Frente de Guerra Norte, Comandante José Manuel Martínez Quiroz. El grupo armado intentó justificar la acción señalando supuestas condiciones sociales, económicas y políticas que afectan al departamento, argumento que generó rechazo por tratarse de un ataque que puso en riesgo vidas humanas.
Rechazo por ataque contra unidad militar
En su pronunciamiento, la guerrilla calificó el atentado como una acción “legítima”, expresión que causó indignación entre distintos sectores. El hecho dejó 12 militares heridos y aumentó la preocupación por la presencia y capacidad de acción de grupos armados ilegales en una zona estratégica del Caribe colombiano.
El ELN también hizo referencias a protestas, bloqueos y reclamos sociales en La Guajira, presentándolos como parte de su discurso político. Sin embargo, las autoridades han insistido en que ninguna inconformidad social puede justificar ataques con explosivos ni acciones que amenacen la vida de integrantes de la Fuerza Pública o de la población civil.
La organización armada lanzó críticas contra empresas multinacionales, la Fuerza Pública y sectores políticos del departamento. En su mensaje, afirmó que continuará actuando bajo sus principios insurgentes, lo que mantiene encendidas las alertas sobre posibles riesgos de seguridad en La Guajira y la región Caribe.
Autoridades mantienen operaciones en la zona
Tras el atentado, la Fuerza Pública mantiene operaciones para ubicar a los responsables materiales e intelectuales del ataque. Las autoridades buscan establecer cómo fueron movilizados los explosivos, desde qué punto se ejecutó la acción y qué redes de apoyo pudieron facilitar la ofensiva contra la unidad militar.
El ataque al batallón Cartagena representa un hecho importante para el orden público en Riohacha, por tratarse de una acción directa contra una instalación militar dentro de la capital guajira. La situación obliga a reforzar los controles, revisar los esquemas de inteligencia y aumentar la presencia institucional en puntos sensibles.
La comunidad permanece atenta a las medidas que adopten el Gobierno Nacional, las autoridades militares y los organismos de seguridad. En medio de este escenario, La Guajira vuelve a enfrentar el desafío de proteger a sus habitantes, garantizar la tranquilidad ciudadana y evitar que la violencia armada siga ganando espacio en el departamento.
A la inteligencia militar le quedan varios interrogantes por resolver frente a este atentado. Uno de los cuestionamientos más fuertes es cómo, en una zona cercana al batallón, los responsables habrían logrado arrendar durante varios meses una vivienda que terminó siendo utilizada como punto de preparación y ejecución de la acción armada contra la guarnición militar.
Hasta el momento, no se conocen capturas relacionadas con este hecho. Entre tanto, los militares que inicialmente presentaron mayores afectaciones en su salud ya fueron dados de alta y se encuentran con sus familias, bajo incapacidad médica de 30 días, mientras avanzan las investigaciones para establecer responsabilidades y posibles fallas de seguridad.