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Jue, Ago

La Guajira despide al peluquero que soñaba con triunfar

Foto cortesía.

Judiciales - Local
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Este jueves, en el corregimiento de Las Flores, Dibulla, habrá abrazos largos, recuerdos de juventud y seguramente muchas historias alrededor de Marcos Miguel Mendoza Rodríguez. A partir de las 2:00 de la tarde, familiares, amigos y antiguos compañeros de bachillerato de la institución educativa Almirante Padilla, acompañarán la despedida del joven peluquero de 24 años que perdió la vida lejos de su tierra.

Quienes compartieron con él lo describen como espontáneo, amiguero y capaz de cambiar el ambiente apenas llegaba. Marcos disfrutaba conversar, hacer bromas y relacionarse con facilidad. Pero detrás de ese carácter alegre había un joven que se había tomado muy en serio dos responsabilidades: sacar adelante su oficio y procurar que a su pequeña hija nunca le faltara lo necesario.

Ser padre transformó buena parte de sus prioridades. Sus amigos recuerdan que desde que supo que tendría una hija comenzó a trabajar con mayor dedicación. Si encontraba algo que podía servirle a la niña, pensaba primero en ella. En los últimos tiempos también deseaba reconstruir la relación con la madre de su hija y volver a compartir como familia, aunque ese propósito no llegó a concretarse.

Las tijeras eran parte de un sueño mucho mayor
Marcos había encontrado en la peluquería una manera de ganarse la vida y proyectarse. Se capacitó, desarrolló destreza con las tijeras y las máquinas, y quienes conocieron su trabajo aseguran que tenía buena mano para los cortes. Su aspiración era ambiciosa: quería llegar a tener una de las mejores peluquerías de La Guajira.

Con esfuerzo logró instalar en Riohacha un establecimiento que comenzó a llamar la atención entre sus clientes. Buena parte de la adecuación fue financiada mediante un préstamo bancario, una obligación que asumió confiando en que su trabajo le permitiría responder mes a mes. Para él, aquel local representaba años de aprendizaje convertidos en una oportunidad propia.

Después llegaron dificultades que no estaban dentro de sus planes. Personas cercanas aseguran que comenzó a recibir exigencias económicas relacionadas con presuntas extorsiones. Ante esa situación decidió marcharse temporalmente a Cali, donde vivía uno de sus hermanos. La versión de sus allegados indica que buscaba tranquilidad mientras organizaba su regreso y atendía las obligaciones adquiridas con el negocio.

Marcos ya preparaba su regreso a Riohacha
Su permanencia en Cali no estaba pensada como definitiva. Marcos hablaba de regresar a Riohacha y ya había comenzado a preparar otra forma de generar ingresos. Había comprado mercancía, entre ella relojes de última generación, y tenía clientes interesados en adquirirlos. Era otra pequeña apuesta comercial para regresar con productos vendidos y recursos que le permitieran continuar avanzando.

Pero la noche del lunes 24 de agosto cambió todos esos planes. Marcos estaba compartiendo con su hermano cuando decidió salir en motocicleta para comprar una bebida refrescante. De acuerdo con las primeras versiones, durante el recorrido perdió el control del vehículo y terminó impactando contra un muro de concreto. El accidente le causó lesiones que terminaron arrebatándole la vida.

La noticia viajó de Cali a La Guajira dejando incredulidad entre quienes esperaban verlo regresar. Sus compañeros de estudio comenzaron a recordar al muchacho alegre de Las Flores; sus clientes, al peluquero que hablaba mientras trabajaba; y sus amigos, al padre orgulloso que podía pasar de cualquier conversación a contar algo relacionado con su hija.

Las Flores recibe hoy a uno de sus hijos
Ahora el regreso que Marcos preparaba será distinto al que había imaginado. Este jueves su cuerpo llegará al lugar donde comenzó buena parte de su historia. Las Flores será escenario de una despedida dolorosa, acompañada por quienes lo conocieron antes de convertirse en peluquero y por aquellos que posteriormente siguieron sus esfuerzos por construir un futuro.

Entre sus recuerdos quedarán la peluquería que alcanzó a levantar, los relojes que había comprado para vender, las conversaciones pendientes y aquel propósito de seguir creciendo profesionalmente. Quedará especialmente su hija, a quien consideraba el motor de sus esfuerzos y alrededor de quien había organizado buena parte de sus planes personales.

A las 2:00 de la tarde comenzará el cortejo fúnebre. Sus antiguos compañeros de bachillerato esperan estar presentes para despedirlo en el pueblo que lo vio crecer. Marcos Miguel Mendoza Rodríguez regresará así a Las Flores, mientras familiares y amigos intentan asimilar que aquel joven que hacía planes para volver a Riohacha ya no podrá cumplirlos.

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