Al llegar a la calle 40 de Riohacha todo cambia, los barrios que se encuentran en las cuadras continuas presentan un panorama que produce tristeza: falta de alcantarillado, calles sin pavimentar, falencias en el alumbrado público, lotes enmontados y basuras esparcidas en varios espacios.
Los habitantes son de escasos recursos pero luchan por sobrevivir a diario con el olvido y el abandono por parte del gobierno. Tal es el caso del barrio 31 de Octubre, un sector de la ciudad que convive con los problemas mencionados.
Las calles llenas de tierra dificultan el tránsito de vehículos, el polvo levantado por las motos y los carros al pasar fácilmente ciegan la vista de los transeúntes.
Eder Paredes, habitante del barrio asegura que en los 12 años que ha vivido en el barrio nunca ha visto alcantarillado en la zona. "En los años que tengo de estar viviendo aquí en la misma casa, solo hemos visto el gas instalado en el barrio, no hemos visto alcantarillado, hemos tenido que usar fosa séptica y evacuarla cada tres o cuatro años, es bastante incómoda esa situación", aseguró.
La fosa séptica se considera como un artilugio para el tratamiento primario de las aguas residuales domésticas. En ella se realiza la separación de la materia orgánica contenida en esas aguas. Se trata de una forma sencilla y barata de tratar las aguas residuales. Esta es la solución que deben escoger los residentes del barrio ante la falta de inversión en redes de alcantarillados, situación que les preocupa al pasar de los años.
Rosa Toro, otra habitante del barrio asegura que en materia que han mejorado las condiciones de seguridad últimamente. "Está quieto actualmente. Estaban diciendo que iban a poner CAI de la Policía. De tres años para acá ha cambiado la seguridad en el barrio, antes se veían bandas pero han agarrando a los miembros, en su mayoría son pelaos jóvenes", afirmó.Sin embargo, el temor de taxistas y peatones frente a atracos se mantiene vigente. Muchas son las experiencias de robo que cuentan los que residen y los que visitan esa zona.
El mayor deseo de los ciudadanos es ver una pronta inversión para solventar cada una de sus problemáticas. Ellos coinciden en afirmar que los estratos más bajos no deben ser conocidos por las pésimas condiciones de vida que deben soportar a diario.
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Al llegar a la calle 40 de Riohacha todo cambia, los barrios que se encuentran en las cuadras continuas presentan un panorama que produce tristeza: falta de alcantarillado, calles sin pavimentar, falencias en el alumbrado público, lotes enmontados y basuras esparcidas en varios espacios.