Es la enfermedad que está sufriendo el presidente Juan Manuel Santos. La misma de la que habla Roberto D. Kaplan en su libro “El Autismo en el Liderazgo”. Claramente, la situación por la que está atravesando el presidente Santos es muy crítica.
Cuando comenzó su mandato en el 2010, prometió poner andar las locomotoras del agro, minería, vivienda, innovación, infraestructura y educación. Siete años después, los escándalos de despilfarro y corrupción frenaron el impacto de esas iniciativas en el desarrollo de la economía del país. Nadie da cuentas a donde fueron a parar los $250.000 millones que le giraron a los miembros de la Cumbre Agraria, los $1.3 billones que se gastaron en los contratos de los comedores escolares, los $ 8.5 billones que se tumbaron en Reficar y los 11.1 millones de dólares de coimas que repartió Odebrecht en los contratos de la ruta del sol y la vía a Puerto Gamarra.
La Contraloría General de la República, es la única entidad del Estado que ha mostrado resultados concretos en estas investigaciones. Tampoco sabemos cuál fue el costo-beneficio de los programas Pipe, Ser Pilo Paga (que dejó colgado de la brocha a cientos de estudiantes), Colombia Siembra (con un recorte de $594.000 millones para el 2017) y una veintena más de programas mediáticos que solo han servido de fachada para repartir mermelada a los congresistas de su coalición de gobierno. Ahora, pretenden vía Fast Track girarle un chequecito de $ 4 billones a los 7.000 desmovilizado de las Farc.
A los 70.000 indígenas wayuu que se están muriendo de hambre y sed en el desierto de La Guajira, no le dejaron ni las sobras. ¿Dónde quedó el Juan Manuel Santos que nos vendieron con talante de estadista para las elecciones del 2010? Ni siquiera le ha servido, tener de aliados al Tiempo, Semana y la W Radio, para levantar su imagen en las encuestas. Es un presidente encerrado y aislado del ciudadano de a pie, al que su guardia pretoriana de Palacio no le cuenta toda la verdad y cuando se conoce, sale tarde a poner la cara.
Es un gobierno sin equipo. Cada ministro maneja su agenda propia y muchas sus decisiones son desautorizadas por los Altos Concejeros de Palacio. Un total autismo de poder. En el tintero: Gravísimo que el presidente haya afirmado en un acto público, que nombró al expresidente de Asocaña como embajador en Argentina, para poder bajar el precio del azúcar.
Columna: Opinión
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