Las costas colombianas y sus riquezas ilimitadas

Editorial
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger


Colombia es un país privilegiado gracias a las bondades con que fue dotada por la naturaleza y medio ambiente; tanto es así, que tiene dos océanos que bañan las costas de la geografía colombiana, brindado toda clase de oportunidades en cuanto al desarrollo portuario, pesquero, social y sostenimiento de medio ambiente, sin duda factores que influyen en la conservación de esa aguas profundas llenas de riqueza también, en sus fondos marinos.

Hay países como Bolivia, que sufren por volver a tener una salida al mar, que la perdieron con su guerra contra Chile; desde hace más de 100 años Bolivia perdió su única salida al mar a manos de una guerra conjunta entre Chile y Perú, cuando el Gobierno del presidente chileno Aníbal Pinto declara oficialmente la guerra a Bolivia y Perú y se libra la llamada "Batalla del Alto de la Alianza", que marca la derrota definitiva de Bolivia en la contienda, mientras continúa para Perú, hasta 1883. Durante los últimos 100 años, con pausas y treguas, los gobiernos de Chile y Bolivia han afrontado un problema de difícil solución: la demanda boliviana para obtener una salida soberana al océano Pacífico. Desde 2013, Bolivia interpuso una demanda en la Corte Internacional de Justicia de La Haya contra Chile para obligarlo a negociar, algo que no han solucionado y que todavía esta en pleito.

Es tal la importancia de los océanos y sus mejores expectativas de aprovechamiento y conservación que un 52 % de las reservas de pescado en Colombia no cumplen las normas de sostenibilidad, lo que hace que el país tenga el porcentaje más elevado entre 32 países analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde.

En así que este porcentaje está muy por encima del 18 % de las 1.456 reservas consideradas no sostenibles en 2021 en el conjunto de esos 32 países. Inmediatamente por detrás de Colombia, que evaluó 29 poblaciones de diferentes especies de pescados o mariscos, se situaron Japón, con un 51 % de sus 84 reservas sometidas a evaluación y Chile con un 45 % de 22. En total, un 64 % de estas poblaciones se encuentran en buen estado de salud y un 18 % en una situación indeterminada, una categoría que puede explicarse por limitaciones en la capacidad del país, pero también por otros factores como la biología de la especie, de difícil estudio. Siguen en orden de importancia, Tailandia con 100 %;  España, 54 % y el Reino Unido, con 44 %, países que han comunicado una mayor proporción de especies en situación indeterminada.

En Tailandia probablemente eso tiene que ver con la falta de capacidad, mientras en España y Reino Unido, la razón hay que buscarla con el hecho de que explotan especies que, como la cigala, resultan difíciles de calcular.

En el periodo 2018-2020, en 40 países se  suponen un 90 % de los desembarcos de productos de la pesca ya que hubo ayudas públicas al sector por un valor de 10.400 millones de dólares, lo que equivale a alrededor del 11 % de esos desembarcos; fue un porcentaje inferior al 14 % que se había estimado para el periodo 2012-2014.

En 2018-2020, China representó un 38 % del total de esas subvenciones, había sido casi la mitad en 2012-2014; Japón un 13 %; Estados Unidos un 10 %;  Canadá un 8 %;  Brasil un 6 % y el conjunto de los miembros de la Unión Europea un 9 %.

En los Estados de la Ocde, organización internacional cuya misión es diseñar mejores políticas para una vida mejor; promover políticas que favorezcan la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar para todas las personas, para preparar mejor el mundo de mañana, un 42 % de esas ayudas de media se destinaron a garantizar una pesca productiva y sostenible mediante el gasto en gestión, seguimiento, control y vigilancia. Frente a eso, un 12 % de las subvenciones se concedieron con políticas que, siempre según los responsables del informe, representan un alto riesgo para la sostenibilidad de la pesca, sobre todo dirigidas a la compra de combustible y a la renovación de los barcos.

Otro 33 % fue para medidas que pueden presentar un riesgo moderado, aunque no insignificante de fomentar una pesca insostenible; sobre todo, con ayudas a la infraestructura y a los ingresos. En contraste con la situación, en las economías emergentes, un 53 % de las subvenciones fue dirigido a políticas que representan un alto riesgo de fomentar la pesca insostenible.

Colombia tiene ahora el reto de seguir trabajando en este sector productivo del  país, en donde se compromete su desarrollo y sobre todo, el de las poblaciones establecidas en las costas colombianas, que tanto lo necesitan.



Más Noticias de esta sección

Ingreso de Usuarios