Columnistas de La Guajira

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es

El mapa geopolítico de nuestra región, como se sabe, está conformado por un bloque “bolivariano” de gobiernos afines a prácticas autoritarias y violatorias de los derechos humanos, como Nicaragua, Venezuela y Cuba, mientras que otro grupo como México, Argentina y Perú, son de inspiración izquierdista, pero con credos populistas; y un tercer perfil, “en solitario”, con Chile, enmarcado en la izquierda progresista. Brasil, gran protagonista en los pesos y contrapesos de la política continental, a fines de este mes, decidirá su destino para los próximos 5 años.

Las dos últimas décadas no han arrojado resultados tangibles de integración subregional, debido a múltiples falencias, en particular a la polaridad geológica que hemos analizado enantes, así como al nacionalismo westfaliano, vale decir la defensa de la soberanía ultranza de los Estados sobre su territorio (Paz de Westsfalia 1648), salvo los casos de intervención humanitaria, tema propio de otro análisis.

Como se ha dicho en precedencia, el gobierno del presidente Petro deberá retomar viejos desafíos de la política multilateral, que han sido abandonados con el fin de recuperar espacios y antiguos liderazgos, en la medida en que, en la otra orilla, - en el de las relaciones bilaterales- le será muy complejo definir con éxito, su posición frente a Caracas, La Habana y Managua, lo cual, de manera inevitable significará un desgaste importante que deberá manejar con pinzas de cirujano.

Interpretando el anuncio del presidente Petro en su discurso de posesión, de abrir las compuertas de Colombia hacia una política exterior menos parroquial y de confrontación, creemos que se estaría acercando a la Doctrina Respice Similia o, “mira a tus semejantes”, que pretende privilegiar las relaciones de integración y cooperación con países que afronten problemas y preocupaciones afines, utilizando una dinámica trasversal, no exclusivamente vertical, como ha ocurrido hasta ahora EEUU. 

Colombia, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, ha carecido de vieja data, de una política de Estado en materia de relaciones internacionales, lo que ha permitido que el manejo de las cancillerías sea permeado por protervos intereses del partido gobernante. 

La designación por el  recién posesionado Presidente de la República,  Gustavo Petro, del veterano conservador -progresista Álvaro Leyva Duran como Canciller, comprometido de antaño en la defensa de los Derechos Humanos—en ese tortuoso proceso que hemos  vivido los colombianos--,   y defensor a ultranza del Acuerdo de Paz desde sus inicios, denota a las claras, la nueva hoja de ruta de las relaciones exteriores, tras el rotundo fracaso del gobierno Duque, dedicado en forma casi exclusiva a “Venezuela-nizar”—si se nos permite el expresión--, la agenda externa, con los deplorables resultados conocidos, solo menguados en mínima parte por la ingentes esfuerzos del Grupo de Lima, en su momento, pero que fue perdiendo protagonismo en la medida que el régimen de Maduro, recibía algunos apoyos internacionales, y en que se desvanecía la estrategia del “cerco diplomático”, que pretendía sacarlo del poder.

…Que no se dio por fortuna para la frágil democracia ecuatoriana, al lograrse un acuerdo entre el gobierno y las autoridades indígenas, promotoras de la parálisis nacional por espacio de dos semanas, y que causo millonarias pérdidas a la infraestructura económica del país

En los últimos 20 años todos los mandatarios que han desfilado por la casa Pizarro, han sido investigados o condenados por actos de corrupción, como para no desentonar con la enfermiza tradición latinoamericana. Que en el caso peruano arrastra décadas de una frágil estabilidad (!) institucional, que solo ahora comienza a reflejarse en las cifras de u

La fortaleza del sistema interamericano de justicia se encuentra, por estos días, expuesto a una severa prueba de resistencia, debido a la decisión adoptada por las máximas autoridades judiciales de Perú, en el caso Fujimori, favorecido por el "indulto y derecho de gracia por razones humanitarias", concedido al ex presidente en 2017, por el ex-mandatario

El espíritu que anima a ambos convenios en el mismo, aun cuando su genuino origen común, se hunde en los principios del siglo antepasado con la Doctrina Monroe (1823), más conocida como América para los americanos, (entiéndase, para los gringos).

El nuevo año se estrena con una América Latina, nada auspiciosa en varios frentes, en contravía con los consabidos informes de agencias oficiales y crediticias, que identifican sus jugosos balances, en un ejercicio imposible, con las desnutridas finanzas de los países en donde se originan esos informes. Nada nuevo: extrapolar unos resultados macro a sociedades deprimidas que acusan pobreza y miseria crecientes.

Situado al norte de Venezuela, sobre el mar caribe, fue una de las primeras colonias esclavizadas por el imperio británico en 1.627, con una geomorfología escasa en relieve, pero con la presencia de suaves laderas, en donde desde hace cuatro siglos se sembraron vastas plantaciones de caña.

Cuando Zeus ordeno a Hefesto crear a Pandora, seguramente nunca pensó que todos los males, que como ingrato destino le correspondería repartir para desdicha de los humanos, iban a ser insignificantes, y de pequeña monta en comparación a las tragedias que los mortales tendrían que soportar muchos siglos después.  En rigor lingüístico del antiguo griego, esos infortunios yacían almacenados en el “Phitos” (tinaja), que la cultura occidental ha asimilado a la Caja de Pandora, depósito de todas las desgracias, de la que lo único rescatable era el espíritu de “Elpis”, es decir la Esperanza.  Hambrunas, pestes, enfermedades, violencia, soberbia, pecados capitales y abominación, fueron diseminados por los puntos cardinales del globo.

Como sórdidos, viles, sucios, incapaces, innobles, que se retroalimentan de la ignorancia de las gentes, con tendencia a nivelar hacia abajo, apartando a los mejores y congraciándose con los peores, siendo su principal arma, según el Prof. Michangelo Bovero:  “la idiotización mediática de grandes masas electorales” (Una Gramática de la Democracia, 2001), han sido calificados los gobiernos, sean monarquías o dictaduras, o con una legitimidad de origen, que se corrompen en su desempeño.

En la noche del 30 de junio al 1º de julio 1934, el gobierno del canciller Hitler, inicia una purga al interior de su partido en Berlín y Múnich , para deshacerse de los sectores más radicales, y de                                                        potenciales adversarios que fueron asesinados, entre ellos, el principal,  Ernest Rohm, jefe de las milicias,  y homosexual reconocido,-- anticipo de la persecución sin tregua que el III Reich  haría contra el colectivo gay, que no entraba dentro de los propósitos de perpetuación  de la raza aria, por obvias razones, y contra algunos de sus antiguos aliados.  Se trató de la Nach der langen Messer u Operación Colibrí, clave secreta para perpetrar los miles de asesinatos que se consumaron, a manos de las SS, cuerpo de elite nazi, y por la Gestapo, policía secreta del régimen.  Conocida también como la noche de los cuchillos largos.

Era inevitable que los alardes navales de Irán en aguas del Caribe, producirían una escalada de tensión diplomática con E.U., que entendían que las maniobras eran un asomo a la “plataforma” que se pretendía establecer, teniendo como eje a Venezuela, dentro de las ansias expansionistas de Rusia, China y el régimen de Teherán.

Ya se quisiera que jamás se dieran realidades desproporcionadas (¡) en el ajedrez de la política internacional, menos, por supuesto, en el de los escenarios domésticos.

 

El tema de la existencia de Dios siempre ha estado presente –omnipresente, diríamos-, en el desarrollo del conocimiento, aun a pesar del florecimiento de las ciencias, que en ciega soberbia han pretendido sepultar la fe y todas las manifestaciones de trascendencia espiritual.

Resulta inevitable sentir cierta timidez al abordar algunos temas, como éste que no son propiamente de la esfera de los que hemos ventilado de ordinario, durante muchos años, como inevitable la necesidad de escuchar inusuales llamados para hacerlo, que se vuelven persistentes, así ello implique la obligación personal de confrontar textos, indagar opiniones o consultar documentos. La feroz ofensiva ideológica, por decirlo de alguna forma, que postula ese determinismo genético -que es de alguna forma, la materia de este escrito-, se viene dando durante las últimas décadas entre los intelectuales de la llamada “Tercera Cultura” (Dawkins, Pinker, Dennet. etc), la cual surge como respuesta a la cada vez más creciente polarización entre Humanismo y Cultura, a despecho pues de las tradicionales Humanidades y las Ciencias Naturales, cada una por su lado, en sus propias trincheras, casi irreconciliables, que han dominado el escenario científico, pero por, sobre todo, con el feliz propósito de establecer puentes de comunicación entre ambas, a través del conocimiento.

Los delitos inenarrables de las dictaduras militares que asolaron a A.L., (década de los 80), con su herencia de miles de víctimas y de opositores políticos desaparecidos, y los de Lesa Humanidad perpetrados durante la Guerra de la Triple Alianza, (1864-1870) , son dos negros nubarrones en el cielo de la región, que hasta la fecha, no han logrado disiparse, ni merecido, así sea en  forma simbólica, al menos,  un reconocimiento histórico a las víctimas por parte de la justicia.

Tres Presidentes en cuatro años, --no propiamente, como el resultado de elecciones--, y como si fuera poco, los últimos seis mandatarios, han estado involucrados en escándalos de corrupción, ese gran monstruo de siete cabezas, que las extiende por todos los oscuros vericuetos del  poder. 

Pareciera ser que además de los motivos políticos y étnicos, que motivaron la renuncia hace un año de Evo Morales a la presidencia de su país, un extraño metal, el Litio, del que Bolivia, tiene las reservas más grandes del mundo, aun sin explotar,  habría podido desempeñar un papel crucial  en la crisis, que terminó con el actual exilio en Argentina del líder aymará, que gobernó ininterrumpidamente durante catorce años.

Lo del confinamiento mundial, sorpresivo y a hurtadillas, ha dado motivo para las más diversas explicaciones y teorías, como producto del estado de zozobra e incertidumbre en que estamos sumidos. Porque lo cierto es que nadie sabe a dónde nos encaminamos, salvo que, de ahora en adelante, nada será igual a lo que conocimos en el mundo de las relaciones sociales, de las finanzas, de la educación y el deporte.  Comentábamos en escrito que se publica por estos mismos días en otros medios, que las teorías y explicaciones que han comenzado a esgrimirse, parecerían resolverse en dos tendencias, claramente definidas, en ese afán que tenemos todos de encontrar alguna respuesta satisfactoria: la académica e histórica, y la coloquial y popular, impregnada de elementos que van desde la religión, hasta la más extraña simbología esotérica.

Estableció brutalmente su poder sobre dominios, tronos y potestades terrenas, como el Ángel de la Muerte, liberado de las más tenebrosas cavidades del Infierno de Dante, y en veloz carrera, golpeando todas las puertas sin compasión.

Fue particularmente atípico y novedoso el escenario de la geopolítica mundial en el cierre del siglo XX, con la crisis terminal del bloque europeo oriental de la segunda postguerra, el desplome del comunismo  y la caída del muro de Berlín, etc.

Súper-domingo, este ultimo de octubre, para tres países de la región. Mientras en Colombia, se renuevan Alcaldes (Intendentes) y autoridades regionales, Uruguay, Argentina y Bolivia, se citan en las urnas para designar nuevos inquilinos de la casa presidencial, en una singular vorágine de tendencias y facciones, que diseñaran el nuevo mapa geopolítico de ésta parte del Continente.

A pesar de que las elecciones regionales del 2015 fueron registradas como las más seguras y pacíficas de la historia, el panorama es totalmente diferente para las de este año.

La más cercana oportunidad de activar el TIAR, frente a un conflicto bélico real, se presentó en 1982, durante la guerra de las Malvinas.

Una década aciaga para América Latina. El verde olivo de los uniformes militares era la enseña de las casas presidenciales, y afuera de ellas, la persecución, tortura y desaparición de los opositores políticos. 

Una década aciaga para América Latina. El verde olivo de los uniformes militares era la enseña de las casas presidenciales, y afuera de ellas, la persecución, tortura y desaparición de los opositores políticos.