Nueva diplomacia para la paz (I)

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es



La designación por el  recién posesionado Presidente de la República,  Gustavo Petro, del veterano conservador -progresista Álvaro Leyva Duran como Canciller, comprometido de antaño en la defensa de los Derechos Humanos—en ese tortuoso proceso que hemos  vivido los colombianos--,   y defensor a ultranza del Acuerdo de Paz desde sus inicios, denota a las claras, la nueva hoja de ruta de las relaciones exteriores, tras el rotundo fracaso del gobierno Duque, dedicado en forma casi exclusiva a “Venezuela-nizar”—si se nos permite el expresión--, la agenda externa, con los deplorables resultados conocidos, solo menguados en mínima parte por la ingentes esfuerzos del Grupo de Lima, en su momento, pero que fue perdiendo protagonismo en la medida que el régimen de Maduro, recibía algunos apoyos internacionales, y en que se desvanecía la estrategia del “cerco diplomático”, que pretendía sacarlo del poder.

El tema Venezuela cooptó en gran parte, el margen de maniobra de la cancillería colombiana, y minó sus fuerzas para atender otros frentes, no menos significativos, pero si menos resonantes como, vrg, evitar el rotundo fracaso en la iniciativa del Foro para el Progreso de América del Sur ( ProSur ), liderado por Colombia, para promover la integración regional, en la ya larga y desapacible historia de ese viejo anhelo, la que fue registrada con refinado celo histórico,  en el prólogo de nuestro libro, “Latinoamérica. Su Deuda Externa”.  (Ed.Ecoe Edic. Bogota 1987).

El resultado final e inevitable, debido a la desidia e ineptitud de los órganos rectores de las relaciones internacionales, y a la ausencia de una política seria y coherente en el escenario de los organismos multilaterales, devino en la pérdida del poder negociador de Colombia. Por lo que su papel menguado y débil, se tornó casi irrelevante en decisiones de vital urgencia como la pandemia, migración y seguridad regionales.

En esa limitada perspectiva de análisis, Venezuela y los organismos multilaterales de la región, representaron los ejes notables que no fueron atendidos debidamente, ya que, en nuestra modesta opinión, debieron ser asumidos, con una técnica diferente, que consultara habilidad, recursos disponibles y oportunidad. 

Cuando hablamos de habilidad, queremos significar que existió un error de cálculo, en la proporción de esfuerzos destinados a uno y a otro tema, lo que, signó con impronta indeleble el lánguido discurrir de un gobierno que fracaso en su política exterior más cercana, la de nuestra región. Como gris su papel en otras latitudes más lejanas, que no son nuestra especialidad.

Los propósitos de la nueva agenda exterior para el gobierno del presidente Petro y su Canciller Duran, enmarcada en una Diplomacia para la Paz, y que nos permitimos con todo respeto proponer, tendrán que ver con la necesidad de Reiniciar, Rehacer y Recomponer nuestro papel en el escenario de la comunidad de naciones, en un mundo cada vez más convulsionado por inéditas exigencias.



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