La muerte de Robert Ibarra Epinayú tras un procedimiento medico en Clinivida, en la ciudad de Riohacha, ha generado profunda indignación y serios cuestionamientos por parte de sus familiares, quienes no descartan un mal procedimiento médico y además denuncian irregularidades en la atención posterior, tales como demoras y aparentes obstáculos en la entrega del cuerpo, lo que ha incrementado el dolor y la desconfianza en medio de un caso que hoy exige respuesta y una investigación rigurosa.
Robert, se desempeñaba como coordinador en una Institucion Educativa en el municipio de Albania, tenía 56 años y era oriundo del municipio de Manaure. Ingresó a Clinivida para practicarse una cirugía de vesícula. Según relatan sus familiares, tras salir del procedimiento presentó una presunta hemorragia interna que habría provocado una desestabilización de su presión arterial, situación que finalmente termino acabando con su vida la madrugada de este miércoles 25 de marzo.
Ante lo ocurrido, sus familiares solicitaron la intervención de Medicina Legal para esclarecer las causas reales de su muerte y confirmar si existió o no algún tipo de mal procedimiento durante la cirugía. Será este estudio forense el que determine con certeza qué ocurrió.
Cuestionamientos a la clínica y presuntos obstáculos
La situación generó aún más indignación entre sus allegados debido a lo que califican como presuntos obstáculos por parte de la clínica para la entrega del cuerpo. Según denunciaron, durante la mañana de este miércoles se presentaron demoras y falta de claridad en el proceso, incluso luego de que miembros del Cuerpo Técnico de investigación -CTI- solicitaran formalmente el traslado del cuerpo para los estudios correspondientes.
Los familiares manifestaron su inconformidad, señalando que no comprendían la negativa inicial ni las dilaciones, lo que aumentó el dolor en medio de una situación ya difícil. Finalmente, el cuerpo fue entregado a las autoridades hacia las 3:30 de la tarde.
Para la familia, este tipo de situaciones deben ser esclarecidas a fondo, ya que consideran que podrían existir fallas que hoy generan incertidumbre. Insisten en que todo se mantiene en el terreno de la presunción, pero exigen transparencia y resultados claros.
Un hombre de familia, consejo y cariño
Más allá de las circunstancias de su muerte, Robert es recordado como un hombre cercano, amoroso y siempre dispuesto a escuchar. Administrador de empresas egresado de la UNAD, padre de cuatro hijos y miembro de una reconocida familia guajira, era el hermano número 28 de 30 hijos de Adaulfo Ibarra Pana.
Era hermano de la abogada Liana Ibarra Benjumea, presidenta nacional de Avhos ‘Damas Rosadas’, quien además desempeñó un papel fundamental en su vida, brindándole amor, cuidado y orientación desde su infancia, convirtiéndose en una figura materna que lo crió y acompañó en su crecimiento personal y familiar.
Conocido cariñosamente como “Robert el Indio”, todo para distinguirlo de otro de sus hermanos que llevaba el mismo nombre. Quienes compartieron con él lo describen como un hombre jocoso, consejero y profundamente humano. Una de sus sobrinas lo resumió así: “Amoroso, siempre dispuesto a escuchar y dar consejo… para nosotras era como un hermano mayor”.
Hoy, su familia espera los resultados de Medicina Legal para darle cristiana sepultura en su tierra natal, mientras el recuerdo de su vida queda sembrado en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
En busca de equilibrio informativo, La Guajira Hoy intentó conocer la versión de los hechos por parte del centro asistencial. Sin embargo, pese a los intentos de comunicación con un alto funcionario de la clínica, no fue posible obtener respuesta.