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Jue, May

Petro obsesionado por el poder

Editorial
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Sin lugar a dudas Gustavo Petro se engolosinó con el poder y no quiere soltarlo; vive fascinado convencido de que es un rey redentor, bajado del cielo; piensa implementar su Asamblea Constituyente, que juró ante notario, que jamás la implantaría.


Su claro objetivo es modificar nuestra Constitución y aquí cabe recordar que su mitomanía es innata, se siente de esa manera como un Lenin criollo; pero, como es habilidoso, desleal, autosuficiente, ególatra y narcisista, se está inventando de que va a haber un fraude electoral en las elecciones presidenciales, porque ya no cuenta con Alexander Vega, su registrador de bolsillo, que le colaboró para que arribara a la jefatura de Estado.

Entonces su camino para llegar al Solio de Bolívar no es tan seguro como hace cuatro años. Como buen marxista se vale de todos los medios y artimañas, al estilo de Fidel Castro, Ortega, Chávez y Maduro, quienes solamente reconocieron sus victorias electorales, con miras a continuar mandando en cada uno de sus países.

Si llegare a obrar en esa forma, lo cual no es una hipótesis sino una conjetura política real; las cortes, las instituciones, en primer término, las fuerzas militares, el empresariado y toda la sociedad civil, deberá levantarse, protestar y rechazar de plano esa posición petrista.

Los organismos electorales internacionales, a diferencia de Petro han manifestado abierta y públicamente su confianza y credibilidad en el Consejo Nacional Electoral y en el actual registrador Penagos; obviamente este último no es ficha petrista, por tal razón lo ataca y descalifica.

Es conveniente resaltar que todos los dineros de los contribuyentes, los están recogiendo, incluyendo los dineros de las cesantías de los ahorradores, con el propósito de invertirlos en la consecución de votos para la campaña del comunista Iván Cepeda. Incluso para fines de disponibilidad monetaria, Petro ha dado la orden de vender activos de Ecopetrol la empresa emblemática, con la cual el Estado colombiano ha soportado las cargas sociales.

En segunda vuelta Cepeda se enfrentará a Abelardo o a Paloma. Si la elección se materializa en el candidato de centro derecha, este tendrá que afrontar desde su posesión con una agitación y revuelta social. Petro y sus huestes leninistas son expertos en esa materia.

Se trata de un problema de orden público de grueso calibre, por tanto, lo primero que le corresponde hacer al nuevo mandatario será reestructurar las fuerzas militares, dotarlas de los mejores y más modernos equipos, con la ayuda de Israel y los Estados Unidos renovar y apoyar la inteligencia militar.

Y, siendo, así las cosas, podrá efectivamente contrarrestar a las fuerzas subversivas, las cuales contarán con las disidencias de Mordisco y Calarcá y desde luego el Eln, que se sumarán a Petro para desestabilizar e intentar dar un golpe de estado al gobernante elegido.

La paz total no ha sido sino el fracaso total, hasta el punto de que se tomaron los facinerosos buena parte de nuestro territorio; sin embargo, Petro sin pena y sin gloria, porque no tiene vergüenza, se atreve a decir que nunca había estado Colombia con tantos éxitos militares operacionales.

En abril hubo atentados en Santander del Norte, el Valle y en el Cauca, alrededor de 30 muertos tanto civiles como militares y el señor Petro, lejos de apersonarse y lamentar esos tristes episodios, se dedicó a celebrar su cumpleaños y el aniversario del M-19.

Petro se convirtió en revolucionario desde que ingresó al M-19; ha sido un desalmado, no le importa su nación; su meta no es otra que la de arruinar a Colombia y ciertamente no le ha costado trabajo lograrlo.

En la segunda vuelta los de centro derecha no tienen alternativa distinta sino la de apoyar al candidato ganador en primera vuelta. Puede ser Abelardo o Paloma. Tenemos la seguridad de que quién  se impondrá será sin duda la campaña que penetró en el alma y en el corazón de su pueblo.

No ha habido manifestaciones tan nutridas, espontáneas y fervorosas a lo largo y ancho de Colombia como las exhibidas por sus partidarios; en consecuencia, estaremos obligados los colombianos de bien a acompañarlo con nuestro voto.

Si la situación favorece a Paloma  o a Abelardo, en igual forma, nos toca a quienes pensamos en función de Colombia, volcarnos a las urnas a depositar el voto por ella o por el.

Los últimos sondeos de opinión de las firmas Invamer y Gadt de RCN arrojan unos registros que encabeza Cepeda, segundo Abelardo y tercero Paloma.

 

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