Hace más de 20 años de abandono y deterioro, el patrimonio guajiro, está pasando la cuenta de cobro a la población riohachera, con un nivel extremadamente peligroso de contaminación, viéndose afectada la salud de la comunidad por enfermedades e infecciones.
La Laguna Salá o Salada, es el mayor cuerpo de agua del área urbana de Riohacha, en este humedal se encuentran las especies de manglares que son de gran importancia en la cadena alimenticia de varios vertebrados, además de evitar la erosión costera y amortiguar los oleajes derivados de las mareas y tormentas.
Es considerada patrimonio histórico – cultural, su importancia se deriva desde el 25 de mayo de 1820 cuando permitió la entrada de navíos de guerra, comandada por el Almirante José Prudencio Padilla y dando así origen a la Batalla de la Laguna Salada e independencia de Riohacha.
Hace más de 20 años inició esta problemática, según Wilder Guerra, Gerente del Banco de la República de Riohacha, la principal causa que dio inicio a la contaminación del espejo de agua fue la construcción de la carretera Troncal del Caribe, la cual conecta a Riohacha con Maicao, partiendo y desconectando las aguas del humedal con el Delta del Rio Ranchería.
Fue esto, el mal manejo de los residuos sólidos, el desinterés del pueblo y de las entidades gubernamentales, lo cual incrementó la contaminación de la laguna que poco a poco fue cambiando su color cristalino característico de sus aguas, por el verde opaco que luce hoy en día.
Además, ya no se encuentra adornada por los manglares, no se escuchan los bellos cantos de las esbeltas aves rosadas que habitaban en su zona., en cambio ahora, el humedal se viste de escombro, desechos y es utilizada en gran parte por la población como baño público o basurero a cielo abierto.
Según el grupo de investigación de la Universidad de la Guajira, Pichihuel: “El 18 por ciento de la población está contagiada con dengue, el 12 con brotes y alergias en la piel, el 9 padece constantemente de diarreas, el 6 de enfermedades y complicaciones respiratorias y un 6 más de paludismo”
Tomando estos datos del grupo se concluye: que el 68 por ciento de las personas manifiestan que algún miembro de su familia ha padecido alguna enfermedad provocada por el mal manejo de los residuos sólidos y la contaminación de la laguna y el 32 manifiesta que no.
“En la época de lluvia, el patio y frente de todas las casas son unas “Minilagunas” hay agua por todos lados, esto llama mosquitos, por este motivo se propagan las enfermedades” dijo: Juan Pinto, Jefe comunal del barrio Ranchería.
Los barrios afectados son: 7 de agosto, Ranchería, María Eugenia, Camilo Torres, La Esperanza, Boca Grande, 31 de octubre y Las Mercede, sus moradores manifiestan que han transmitido sus quejas al municipio y las entidades pertinentes, pero estos hacen caso omiso.
La intervención del gobierno local, departamental y nacional no ha sido efectiva y han dejado en el olvido este patrimonio histórico-cultural propio de esta región, que es un legado relevante para las presentes y futuras generaciones.
“Es preocupante como la cantidad de peces en la Laguna ha disminuido, además por la contaminación varias veces encontramos en la orilla especies muertas” indica José un habitante de uno de los sectores afectados.
Sin duda faltan acciones que ayuden a mitigar de manera contundente esta situación, de lo contrario La laguna seguirá siendo nido de delincuencia, contaminación y enfermedades.