La recuperación de zonas afectadas por la deforestación, la protección de nacederos y la conservación de especies propias de la Serranía del Perijá hacen parte de una intervención ambiental que avanza en cinco municipios de La Guajira. Las acciones buscan recuperar 850 hectáreas de ecosistemas naturales ubicados en áreas consideradas estratégicas por su riqueza hídrica y biodiversidad.
El proyecto se desarrolla en Fonseca, Barrancas, El Molino, Villanueva y Urumita, dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado Perijá y el Distrito de Conservación de Suelos Perijá. En estas zonas confluyen ecosistemas de bosque seco tropical y bosque húmedo subandino, donde sobreviven especies de fauna y flora que dependen directamente de la conservación de estas coberturas naturales.
La iniciativa fue formulada por la autoridad ambiental de La Guajira, CorpoGuajira y posteriormente seleccionada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible dentro de una convocatoria nacional. Su ejecución contempla actividades de restauración, preservación, producción sostenible y educación ambiental, con participación de administraciones municipales, organizaciones comunitarias, juntas de acción comunal, dependencias de Planeación y unidades municipales de asistencia técnica agropecuaria.
Producción sostenible se integra con la recuperación de los ecosistemas
Entre las acciones previstas se encuentra el establecimiento de sistemas agroforestales con cacao y café, combinados con especies vegetales que permitan recuperar áreas intervenidas. También se adelantan siembras de árboles nativos en nacederos y rondas hídricas, instalación de cercas vivas, funcionamiento de viveros, asistencia técnica a productores y creación de parcelas destinadas al seguimiento de las condiciones ambientales.
Otro componente contempla acuerdos voluntarios de conservación con familias y organizaciones locales. Mediante estos compromisos se busca proteger espacios de importancia ecológica y generar condiciones para que las personas vinculadas adopten prácticas compatibles con la conservación. El proyecto incluye además el esquema de Pago por Servicios Ambientales, mediante incentivos dirigidos a quienes participen en labores de preservación.
Para disminuir la presión sobre los bosques también serán instalados biodigestores y estufas eficientes, tecnologías que pueden reducir el consumo de leña en los hogares rurales. A estas medidas se suman capacitaciones sobre turismo sostenible, emprendimientos verdes y aprovechamiento de residuos orgánicos, además de procesos de educación ambiental y conformación de veedurías ciudadanas para acompañar la ejecución.
Comunidades tendrán participación directa en las acciones ambientales
Samuel Lanao Robles, director general de Corpoguajira, señaló que el propósito es avanzar en la recuperación de áreas estratégicas de la Serranía del Perijá mientras las comunidades participan directamente en su protección. Explicó que las actividades combinan conservación, alternativas productivas y educación ambiental para generar beneficios duraderos alrededor de los ecosistemas y de las familias que dependen de ellos.
La intervención contempla la vinculación de 100 beneficiarios, la conservación directa de 200 hectáreas y la implementación de un sendero interpretativo. Este último permitirá acercar a habitantes y visitantes al conocimiento de la biodiversidad existente, sus funciones ecológicas y la necesidad de mantener protegidas las fuentes hídricas, los suelos y las coberturas vegetales presentes en la serranía.
Las acciones proyectadas buscan contribuir a la estabilización de suelos, la recuperación de áreas degradadas y la conservación de nacimientos de agua, considerados esenciales para poblaciones rurales y actividades productivas. La apuesta institucional también pretende dejar capacidades instaladas entre los habitantes para que puedan continuar desarrollando prácticas responsables alrededor del aprovechamiento de los recursos naturales.
Con esta intervención, Corpoguajira avanza en la aplicación de los planes de manejo de las áreas protegidas del Perijá y enfrenta problemas ambientales que durante años han reducido la cobertura vegetal. El desafío será garantizar continuidad, seguimiento y participación comunitaria para que las 850 hectáreas proyectadas logren mantenerse bajo condiciones de conservación en el largo plazo.