Integración en el campo social  

Editorial
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La Alianza del Pacífico, que nació hace diez años como un innovador mecanismo de integración regional, ha trascendido el ámbito económico y comercial para abarcar también lo social en una comunidad compuesta por 230 millones de personas.

Esta iniciativa, creada el 28 de abril de 2011 mediante la Declaración de Lima firmada por los presidentes de Chile, Colombia, México y Perú, y materializada en la cumbre del 6 de junio de 2012 en Cerro Paranal (Chile), donde fue firmado el Acuerdo Marco, supuso un cambio en la dinámica de los bloques regionales latinoamericanos.

En lo social, la Alianza ha avanzado en la libre circulación de personas. El primer paso que se dio fue la eliminación de visas para turismo y negocios iniciativa colombiana, país que tiene la presidencia pro témpore del bloque. La eliminación de visados entró en vigor en noviembre de 2012, tan solo 18 meses después de la firma de la Declaración de Lima, y fue la primera de otras iniciativas destinadas a llevar la integración a la gente.

Otra de las ventajas de esta Alianza, es el l programa de becas de la Plataforma de Movilidad Estudiantil y Académica, y la estrategia de voluntariado juvenil, con más de 3.000 beneficiados y adicionalmente, se está implementando una hoja de ruta para la transversalización de la perspectiva de género en todas las acciones de la Alianza, destacando también la vertiente ambiental de este mecanismo donde se promueve modelos de economía circular en los cuatro países.

Durante la presidencia pro témpore que Colombia recibió de Chile en diciembre pasado se ha trabajado para poner en marcha el Observatorio Social y en acuerdos para crear una visa de la Alianza para terceros países. Asimismo, se está comprometido con la implementación de la hoja de ruta para el empoderamiento y la autonomía de las mujeres, adoptada por los presidentes de los Estados miembros en diciembre pasado, y también con la hoja de ruta para la gestión sostenible de plásticos, que se enmarca en modelos de economía circular.

Esos avances, que complementan la desgravación arancelaria del 92 % de los bienes y servicios que circulan entre los cuatro países, aprobada en 2014; la armonización de la regulación en diferentes sectores; la unión de las bolsas de valores en el Mercado Integrado Latinoamericano, Mila, o la promoción de la innovación y el emprendimiento, hacen de la Alianza una plataforma atractiva para otras regiones.

El interés internacional se refleja en el alto número de Estados con estatus de observador, que son en total 59, de cinco continentes, entre ellos todos los poderosos miembros del G-7, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón. De ellos, seis son candidatos a Estado Asociado, Australia, Canadá, Corea del Sur, Ecuador, Nueva Zelanda y Singapur.

Para avanzar hacia una Alianza más global se espera finalizar prontamente negociaciones con los candidatos a Estado Asociado, iniciando con Singapur, y comenzar en firme el proceso con Ecuador y Corea.

El caso de Ecuador es una asignatura pendiente de la Alianza del Pacífico, que en su XIV Cumbre Presidencial, celebrada en Lima en julio de 2019, dio la bienvenida a ese país para iniciar el proceso de incorporación como miembro pleno, dada su condición de país del Pacífico y sus estrechos vínculos con los demás miembros del bloque. Sin embargo, para concretar ese paso uno de los requisitos que debe cumplir el país candidato es tener acuerdos comerciales con cada uno de los Estados miembros, y en el caso de Ecuador está en proceso el de México, el único que le falta.

Para la Alianza, y en específico para Colombia, el ingreso de Ecuador es de suma importancia para tener un mecanismo que continúe convocando a las economías latinoamericanas de la cuenca del Pacífico.



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