Una clara señal

Editorial
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La visita que el secretario de Estado, Antony Blinken, hace a Ecuador y Colombia envía una clara señal de apoyo a estos países, por parte del gobierno estadounidense, a cargo del presidente Joe Biden, que desde su posición ha dado otras muestras de respaldo al gobierno colombiano y en esta oportunidad al ecuatoriano también.

El periplo del jefe de la diplomacia estadounidense, Blinken, destaca la importancia de la relación con Quito y Bogotá, y es un referente importante  a los valores que comparten, entre estos países, como es la democracia,  y el reto que supone para la región los flujos migratorios desde Venezuela y Haití.

Esta clara señal de apoyo a las  democracias vibrantes e inclusivas que respetan los derechos de sus ciudadanos, debe ser también un ejemplo para todas las naciones que deben ser apoyadas en forma firme y decida por parte de los otros gobiernos que tienen una responsabilidad ineludible con todos los pueblos.

América enfrenta  desafíos que deben ser enfrentados firmemente en donde también deben participar todas las fuerzas vivas y productivas de las naciones que pueden ver comprometidas en el respeto a los derechos individuales de las personas destacando  las oportunidades de colaboración con pequeñas y medianas empresas, incluidas las mujeres emprendedoras, como parte esencial el proceso de integración para apoyar las democracias.

Esta gira resalta la importancia que le da Estados Unidos al proceso de la migración, donde Colombia es uno de los países abanderados en este tema, por el más de millón y medio de desplazados venezolano que han huido del gobierno  y la dictadura venezolana. Aquí se destaca la puesta en marcha del Estatuto de Migración Temporal, que ya ha entregado varias tarjetas a migrantes, especialmente venezolanos, que quieren regularizar su situación en el país.

El secretario de Estado de Estados Unidos, también da importancia a esta migración regional que vive Colombia, que tiene como foco sustancial los dos flujos migratorios más grandes en el continente, el venezolano y al haitiano, éxodo que viola todos los derechos humanos por las lamentables condiciones en las que llegan estos migrantes, que buscan una mejor forma de vida, en donde puedan tener acceso a salud, educación y vivienda.

 

La llegada del más alto rango diplomático de los Estados Unidos a estos países, también debe ser una lectura geopolítica para el dictador Maduro que debe también tomar más en serio el papel que está jugando Venezuela en el proceso de dialogo que sigue en México trabajando seriamente  para encontrar soluciones a la grave y terrible situación de esta país, en todos los órdenes sociales; de avanzar en forma positiva en los diálogos seguramente se le dará la bienvenida en aquellos países que viven en democracia.

 

Aquí lo lamentable es que el dictador Maduro coloca sus propios intereses o quizás los de una persona por encima de los del pueblo venezolano, como siempre ha sido y se ven con escepticismo la restauración pacífica de la democracia, el fin de los abusos de los derechos humanos y el alivio a la grave crisis humanitaria en Venezuela. Y mientras anteponga los intereses personales a los del pueblo venezolano, no hay nada más que hacer.



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