Columnistas de La Guajira

Carlos Escobar de Andreis

Columna: Opinión

e-mail: calli51@hotmail.com
En la historia de la arquitectura en Colombia y principalmente en la Costa Caribe el estilo neoclásico se ha denominado como arquitectura republicana y corresponde al tiempo comprendido entre 1850 y 1930 aproximadamente.Se caracterizó principalmente por utilizar elementos formales de otros estilos del pasado clásico, gótico o influencias orientales.

Cuidándome de no caer en las garras del editor, so pena de que este articulo termine en la caneca, me atreveré y echaré a rodar algunas opiniones muy personales, sin sesgo político, sobre lo que considero deberán ser los retos mayores del próximo alcalde de Santa Marta, la ciudad en la que nací, recorrí los mejores años de mi juventud y a la que regresé hace seis, después de cuarenta años por fuera.

Cuando de movilidad urbana moderna se trata hay una premisa clave que define las prioridades para el uso de la infraestructura que fue diseñada para atender las necesidades de movilización humana en las ciudades, que obedece al siguiente orden: peatones, ciclistas, personas que usan el transporte público colectivo, personas que utilizan otro tipo de transporte público y las que se valen de los automotores para desplazarse o desplazar su carga de un lugar a otro.

Una situación cualquiera a nuestro paso por la ciudad con “la bahía más bella de América” nos puede producir escozor, si no estamos mentalmente preparados para “pasarla por alto” y no emitir ningún juicio de valor, una grosera opinión o  mostrar una expresión de desagrado.

La protesta en Colombia, desde hace años, es el pan de cada día y, las formas más comunes de la protesta, son el paro cívico y las marchas callejeras que son los medios a través de los cuales los ciudadanos expresan su descontento ante las autoridades públicas por la falta de atención a sus principales necesidades.

Simonurwa es uno de los cuarenta y siete asentamientos o parcialidades del territorio arahuaco en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Se ha vuelto “pan de cada día” oír y leer en las noticias habladas y escritas que tal o cual suceso violento entre iguales ocurrió por “falta de tolerancia ciudadana”.
Sucedió en la ciudad de Maicao, departamento de La Guajira, que no es precisamente la tierra más segura y apacible de nuestra Costa Caribe. Pero pudo suceder en cualquier otro punto de la geografía nacional, porque cuando se lo propone la delincuencia trasciende fronteras para irrumpir en el territorio que le brinde las mejores oportunidades para el ejercicio de sus fechorías. Maicao no es pues, si alguna vez lo fue, paraíso de maleantes y filibusteros, es sólo una de las mil y tantas ciudades colombianas y una más de las del planeta.
Es el comienzo de un nuevo año. Los sueños, buenos deseos y apuestas que con profunda devoción e inocencia nos hicimos después de mirar de reojo hacia atrás, inician su tránsito hacia el olvido inexorable.
Hace por lo menos treinta y cinco navidades, con la fiebre de “las casas sin cuota inicial” de Belisario Betancur y tal vez un poco antes, surgieron en Colombia las llamadas organizaciones de vivienda popular. Las más conocidas aparecieron casi al tiempo y que recuerde en Bogotá, Dos Quebradas (Risaralda), Medellín, Cali y Barranquilla. Sus nombres curiosamente estaban relacionados con héroes de la historia patria que nada tuvieron que ver con el tema habitacional: Asociación Simón Bolívar, Camilo Torres, Manuela Beltrán, tal vez buscando atraer a los más pobres y a los destechados.
Sentado en el mismo lugar que los clientes del banco esperan un guiño de la emperifollada y estirada empleada que les ayudará con el préstamo que no caminó o con el sobregiro que no se cubrió.
Desde la antigüedad se ha observado el movimiento de los planetas en la esfera celeste, apreciando en ocasiones la falta de uniformidad y, aunque su movimiento normal es directo, retroceden desplazándose de este a oeste, alineándose y desalineándose en periciclos que duran años. Cuando Copérnico descubrió que la Tierra giraba alrededor del Sol, se dio cuenta que el movimiento de los planetas es la combinación del movimiento alrededor del Sol y del movimiento de la Tierra, visto por un observador que se mueve con la Tierra.    
En lo que a desarrollo territorial se refiere se nos olvida siempre atender las premisas que hacen del gobierno de un territorio una labor desde todo punto de vista confiable y no un negocio particular de los que mandan. O sea que la gestión cuente con el respaldo ciudadano suficiente para refrendar cada acción en favor de sus intereses. Se nos olvida por ejemplo que a los mandatarios locales y seccionales, como al propio presidente, los elegimos nosotros y que, como sus electores, estamos obligados a demandar de ellos probadas respuestas a nuestras necesidades y cuentas claras sobre la distribución de nuestros tributos.
Como en los tiempos de “las rangers”, entraron a Uribia en medio de una ruidosa polvareda, cuando de las dunas del desierto comenzaba a brotar el aire aliente de las tres de la tarde. La parada en Riohacha se había prolongado, aunque todos coincidieron que era el único lugar en donde “tanquear con buen chivo guisa’o y tortuga.” Las camionetas blindadas se parquearon a cada lado de la Plaza Colombia, considerado el mejor escenario para materializar los propósitos de lanzar la candidatura presidencial tal y como lo habían planeado desde Santa Marta.