Ecuador ha intensificado en las últimas semanas la guerra que desde hace más de dos años el presidente Daniel Noboa declaró al crimen organizado, impulsado ahora por la implicación de Estados Unidos en operaciones conjuntas que buscan plasmar el 'Escudo de las Américas' presentado hace diez días por Donald Trump junto al ecuatoriano y otros presidentes de derecha de América Latina.
Lo que está haciendo Ecuador, es lo que debería hacer Colombia, para tener un verdadero plan de lucha contra el narcotráfico, narcoterrorismo y narcoguerrilla, que tanto daño le hacen al país, más cuando la lucha se ha perdido por la falta de interés del gobierno nacional, por favorecer su paz total, que terminó siendo su paz de desastre.
La única forma de enfrentar este flagelo es entrando en la zona de confort de los guerrilleros y esto ha derivado en algunos bombardeos en zonas fronterizas de Ecuador con Colombia que han llevado ahora al presidente colombiano, Gustavo Petro, a denunciar impactos en territorio del país. El presidente Petro se queja porque están bombardeando a sus amigos y se está haciendo algo que él no haría, si no lo obliga el gobierno norteamericano, como ya sucedió, después de la reunión entre el presidente norteamericano Donald Trump, en Washington, el mes pasado.
El alcance de las operaciones es hasta el momento de una bomba; militares colombianos la detonaron de manera controlada hallada en la zona fronteriza con Ecuador que, según el presidente Gustavo Petro, era del Ejército del país vecino.
En la zona la amenaza fue neutralizada y el riesgo para la comunidad ya fue eliminado; expertos en explosivos de la Fuerza Aérea Colombiana, con apoyo del Ejército y de la Policía, realizaron la detonación controlada de la bomba encontrada, aplicando todos los protocolos técnicos para proteger la vida de los ciudadanos y evitar cualquier afectación.
A inicios de marzo, pocos días antes de la cumbre de Trump con presidentes latinoamericanos de derecha llamada 'Escudo de las Américas', donde se oficializó una coalición militar en la región contra los cárteles del narcotráfico, los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos anunciaron una operación militar conjunta en territorio ecuatoriano contra organizaciones criminales transnacionales, sin dar mayores detalles. Ahora se están viendo los resultados y también se están viendo los resultados para Colombia, al no ser invitada a esta cumbre, de donde seguramente, habría salido beneficiada en su lucha contra el narcotráfico.
Esta pelea que lidera Ecuador, no está solo; lo respalda el gobierno de Estados Unidos, porque es consciente que este flagelo debe ser atacado desde todos los puntos de vista y uno de ellos es la minería ilegal, en donde en paralelo, las Fuerzas Armadas de Ecuador han puesto en marcha en los últimos días una ofensiva en zonas fronterizas de Colombia y Perú, con bombardeos incluidos a campamentos usados para estas actividades, también promovidas por el crimen organizado.
Están abiertos los frentes de lucha contra la guerrilla colombiana, en la frontera con Ecuador, lucha que también se extiende contra la minería ilegal. Mientras que cerca de la frontera con Perú, el reporte del Gobierno es de al menos 129 campamentos de mineros ilegales y 94 bocaminas destruidas, en nueve días de operaciones en el Parque Nacional Podocarpus, una de las mayores reservas naturales de Ecuador se han usado artillería pesada con lanzamisiles portátiles.
El presidente Novoa no cede en esta lucha que flagela y lastima el pueblo ecuatoriano; del 15 al 30 de marzo Noboa decretó un toque de queda nocturno en cuatro provincias del país particularmente impactadas por las actividades criminales y la violencia, lo que incluye a Guayaquil, la ciudad más poblada del país, que es a su vez su principal motor económico.
La medida rige entre las 23.00 y 5.00 hora local y únicamente permite la circulación de militares, policías y personal sanitario de emergencia, bajo apercibimiento de ser arrestada cualquier otra persona que circule en esas horas, incluidos periodistas, que están impedidos de reportar o seguir las operaciones de las fuerzas estatales.
Durante el toque de queda el gobierno ecuatoriano quiere destruir posibles guaridas de las organizaciones criminales en esas jurisdicciones, como inmuebles usados para almacenar droga y las dos primeras noches se han saldado con algunas detenciones de presuntos miembros de bandas criminales.
Lamentablemente Colombia sigue rezagada; no hay un política nacional que enfrente la lucha contra el narcotráfico y la narco guerrilla, por que se permite convivir con ellos.