El pueblo tiene la última palabra

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Escrito por:

Jesús Iguarán Iguarán

Jesús Iguarán Iguarán

Columna: Opinión

e-mail: jaiisijuana@hotmail.com


Cada vez que se convoca a unas elecciones en este país nace, surgen dos jergas que se le pueden llamar “idioma electoral”. Cada candidato se empeña en mostrar al pueblo sus divinidades y hazañas que han realizado durante su vida pública.
Los oponentes se matriculan en comentar las irregularidades o procesos en que se encuentra sometido. En todo caso este idioma se vuelve por lo general casi ofensivo.
El otro idioma que nace en el sistema electorero es el de los números, que a pesar de que las matemáticas jamás se equivocan, siembran dudas a los que se encuentran inconforme, porque su candidato refleja mayores porcentajes que lo que le anuncian, estas dos lenguas electorales tienen corta vida, mueren junto con el final de las elecciones. Cuando se acercan las votaciones el idioma de los números se muestra a veces con poca ventaja del primero con el segundo, lo que genera gran tención en los sufragantes.
En febrero cuando el país aún o había elegido a sus legisladores, las encuestas favorecían a Petro con un 44,6%, seguido por Sergio Fajardo con un 15%. A sólo un mes de las elecciones, la empresa INVERMER, presentó su última encuesta mostrando que el candidato del Pacto Histórico perdió un punto y el aspirante de Equipo Colombia subió un 18%, en sólo sesenta días. El resultado que ayer se mostró, Petro se asoma como ganador de la segunda vuelta, con un 52,4% seguido de Federico Gutiérrez quien se ganaría el 45,2% de los sufragantes.
Estamos a menos de sesenta días de la segunda vuelta y la diferencia que matemáticamente nos muestra entre Federico Gutiérrez y Gustavo Petro es de apenas 7% lo que realmente la diferencia es inferior al 4%, pues lo que avanza Gutiérrez a Petro se le disminuye.
En este país los resultados de los votos son muy voluble, en poco tiempo se da vuelco inesperado. En el 2002 el candidato Horacio Serpa Uribe, llevaba una diferencia enorme en comparación con los otros candidatos, incluso el candidato Álvaro Uribe al inscribir su candidatura, reflejaba un 2% y cuando llegó la primera vuelta, más del 50% de los colombianos se inclinaron por el candidato Uribe, incluso debido a su alto porcentaje como ganador, impidió la segunda vuelta.
No hay que enfrascarse en que el idioma de los números favorece hasta ahora a Petro. Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández a pesar de que no se encuentran en el abanico de los que pueden ser elegidos, sí pueden definir cuál es el ganador, Ingrid Betancur y Enrique Gómez también pueden proporcionar un dolor de cabeza a los que ahora favorecen las encuestas.
Según el resultado de las encuestas no deja duda que habrá segunda vuelta y quien se coaligue mejor, podía ser el escogido por el pueblo colombiano, el pueblo tiene la última palabra


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