En marzo estaremos los colombianos eligiendo al nuevo Congreso de la República y en mayo será la primera vuelta presidencial; Petro actúa maquiavélicamente, se vale de todos los medios habidos y por haber con miras a conseguir su propósito político.
Así llegó a la jefatura de Estado, mediante el fraude electoral como lo hemos comentado tantísimas veces. En una campaña sucia, con los asesores indicados para ese fin; es decir, desprestigiando a base de mentiras y calumnias a los candidatos, que representaban las fuerzas políticas que lo podían derrotar.
Eso ya lo experimentamos en la anterior elección. Empero volvieron a aparecer en el escenario los expertos en esa materia como el catalán comunista Vendrell, quién será asesor de Roy Barrera; la mente de este último le permite inventarse toda clase de triquiñuelas, mañas y engaños.
El desarrollo de esos macabros y siniestros planes los ejecutaron el español nacionalizado Vendrell, y otros con las mismas características, como el actual embajador de Colombia en Chile, el señor Sebastián Guanumen.
Roy ha sido uribista hasta el tuétano, santista como si fuese de la familia y con Petro ha sido su hombre de confianza; a todos les ha sacado provecho personal; su
último cargo en este gobierno fue como embajador ante el Reino Unido.
Se trata de personas sin principios éticos, ni morales, que se les puede catalogar de nauseabundos, por su manera de comportarse, entre otras cosas muy parecidos a Petro. No les importa cambiar de partido, de jefe político, con tal de conseguir los mejores cargos políticos y aprovecharlos al máximo en su propio beneficio.
Petro, y Roy son ante todo populacheros; es decir, por naturaleza engatusadores. Es de anotar que el populismo se creó en Rusia con el objeto de atraer a las clases populares y apareció con los marxistas en el siglo XIX, como una tendencia política.
Así se reemplazó en Rusia a la monarquía zarista, argumentando que de esa manera se lograba la democracia; moviliza las masas y propone medidas de justicia social, enfrenta al pueblo virtuoso contra la “élite privilegiada, que es explotadora y corrupta”.
Partiendo siempre de que los multimillonarios o ricos tienen un solo objetivo, cuál es destruir a la clase trabajadora, esto es absolutamente falso puesto que en un capitalismo democrático los empresarios constituyen empresas a efectos de que haya empleo.
El populismo moderno se evidencia después de la Segunda Guerra Mundial, ya que se vislumbran las democracias liberales,
con sus constituciones y leyes en aras del bien común; es decir, los estados de derecho.
No se pueden resolver todos los problemas y ahí surgen los políticos leninistas, demagogos y populistas, como Fidel Castro, Ortega, Chávez, Allende y nuestro presidente Petro; sus discursos son de odio, se consideran Mesías, representantes de la voluntad popular, prometen todo y nunca cumplen.
Dejan a los países en la miseria, dado que esa es su meta y Petro conoce esa estrategia de movilización del pueblo. Al expresidente Duque le quiso dar un golpe de Estado; la actuación oportuna del Ejército evitó que se produjera su cometido político.
Es nada más y nada menos que el manejo del odio; desde luego sus discursos suenan bien, captan seguidores, no les importa decir mentiras y falsear la historia.
Tienen la cartilla de la revolución cubana, el chavismo, el socialismo del siglo XXI y los que no están con ellos los llaman los enemigos del pueblo. Entonces la idea de Petro de perpetuarse en el poder se está maquinando con Roy Barreras.
Se trata de un golpe bajo a Cepeda. Roy está convencido de que Petro puede ser su vicepresidente. Es una teoría jurídica, controvertida por constitucionalistas reconocidos como Mauricio Gaona. La prohibición constitucional se
refiere a la reelección presidencial. La Corte Constitucional tiene la última palabra. Por tanto, el aparato estatal y todos sus recursos se destinarán a sacar adelante esa candidatura. Roy se mostrará como un liberal. Ajeno a la doctrina marxista. Bajo ese esquema la gente lo verá menos peligroso que Cepeda y se porta mejor con la palabra y por ello sí participará en los debates.
Indiscutiblemente debemos reconocer que Roy es un político inteligente, capaz de hacer lo que está haciendo sin el menor temor, apelando a todo aquello, así sea lo más bajo e inmoral, pero que lo conduzca a ser el jefe de Estado.
Unida la centroderecha con Abelardo posicionado por las encuestas, redes sociales y por sus evidentes manifestaciones en las calles de aprecio y respaldo, dejaría a Roy con las ganas de ser presidente.
Petro contraviniendo sus promesas ante el presidente Trump, claramente interviene en el proceso de la elección del nuevo jefe de Estado. No sorprende, pero ahora podría ser objeto de otras drásticas sanciones por parte del gobierno americano.
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