Michael Woods corta el sueño de Valverde y Carapaz aguanta la roja

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Hoy se disputará la octava etapa, entre Logroño y el Alto de Moncalvillo, de 164 kilómetros.
Redacción deportes (EFE).- El canadiense Michael Woods (Education First), un destacado exatleta de medio fondo, tiró de astucia y poder rematador para apuntarse la séptima etapa de la Vuelta, disputada entre Vitoria-Gasteiz y Villanueva de Valdegovía, de 159,7 kilómetros, que mantuvo al ecuatoriano Richard Carapaz (Ineos) con el maillot rojo.

El ciclista de Ottawa, de 34 años, culminó su segunda victoria en la Vuelta con un ataque a un kilómetro de meta que dejó plantados a sus cuatro compañeros de escapada: por este orden los españoles Omar Fraile (Astana) y Alejandro Valverde (Movistar), que entraron a 4 segundos, y los franceses Nans Peter (Ag2r) y Guillaume Martin (Cofidis), que cruzaron la meta a 8.

Un rosario de corredores fueron entrando en meta, hasta que lo hicieron los hombres de la general, con Richard Carapaz entre ellos, a 56 segundos. Una jornada complicada para el ecuatoriano con la presencia de Valverde en la fuga. No obstante, mantuvo la camiseta roja con 18 segundos sobre Hugh Carthy (EF), 20 ante Dan Martin (UAE), 30 a Primoz Roglic y 1.07 minutos con Enric Mas, quinto a 1.07 minutos.

La etapa salió con la salud intacta entre 163 corredores que quedan en la Vuelta y resto de los componentes de la "burbuja" de la Vuelta. Todos dieron negativo en los PCR reglamentarios durante la jornada de descanso.

Desde el banderazo de salida en Vitoria la etapa se volvió loca con múltiples intentos de fuga que no siempre tuvieron permiso del Ineos de Carapaz, ya con el bastón de mando de la Vuelta. El francés Cavagna prendió la mecha, sin éxito, pero muchos más tomaron el relevo.

Fue un no parar. La primera subida a Orduña (1a, 7,9 km al 7,6 por ciento) alteró la carrera con un grupo de avanzadilla donde el estadounidense Kuss (Jumbo) puntuó en la cima para recupera el maillot de la montaña que lucía el belga Wellens. Era el objetivo del gregario de Roglic. El Ineos permitió la aventura, pero sin excesos. Por delante tenían una tropa de más de 30 corredores, entre ellos rivales peligrosos como Alejandro Valverde, a 3 minutos del líder. A la escuadra británica le tocó trabajar a bloque en defensa de la roja, sin otra colaboración que sus propias fuerzas.


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