Tras el cierre de la fase de grupos, las selecciones clasificadas afrontan partidos de eliminación directa que marcarán un rumbo decisivo en el torneo continental.
La Copa Africana de Naciones dejó atrás la fase inicial y se adentra en los octavos de final, una instancia en la que el margen de error se reduce al mínimo y cada encuentro se convierte en una final anticipada. Dieciséis selecciones continúan en carrera con el objetivo de avanzar a los cuartos y mantenerse en la lucha por el título.
Luego de una primera ronda marcada por sorpresas, buen fútbol y estadios colmados, los cruces eliminatorios reúnen a potencias históricas del continente con selecciones emergentes que han demostrado carácter y crecimiento competitivo.
Duelo de favoritos y revelaciones
Los octavos de final presentan enfrentamientos de alto nivel, con selecciones tradicionales que parten como candidatas, pero que deberán confirmar su favoritismo en partidos a todo o nada. Campeones históricos y equipos con planteles experimentados se cruzan con combinados que llegan impulsados por campañas sólidas y sin complejos.
Este contraste entre jerarquía y ambición le añade un atractivo especial a la fase, donde cada detalle puede definir el destino de los equipos en el certamen.
El peso de la historia
Para varias selecciones, avanzar a los cuartos de final no solo representa un paso deportivo, sino también una obligación histórica. Otras, en cambio, asumen esta instancia como una oportunidad para consolidarse y escribir una nueva página en el fútbol africano.
La presión aumenta a medida que el torneo avanza, y los partidos suelen resolverse por diferencias mínimas, errores puntuales o momentos de inspiración individual.
Camino abierto hacia el título
Con la fase de eliminación directa en marcha, el panorama comienza a aclararse en la carrera por el campeonato. Los equipos que logren superar los octavos no solo se acercarán al trofeo, sino que ganarán confianza para afrontar los desafíos más exigentes del torneo.
La Copa Africana de Naciones entra así en su etapa más intensa, donde la emoción crece partido a partido y el continente africano se paraliza con cada resultado que define quién sigue soñando y quién se despide del certamen.