A 26 años del autogol que costó una vida

Deportes - Nacional
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Pasarán los años y todavía impresiona que la carrera prometedora de Andrés Escobar se haya cortado por culpa de la violencia e intolerancia que se vivía en Medellín en los años 90.

Este, quizás, es el capítulo más negro en la historia del fútbol colombiano. Un día como hoy, pero en 1994, en Medellín, murió el futbolista Andrés Escobar luego de recibir hasta seis tiros en su rostro. Había participado en dos mundiales con la selección Colombia (1990 y 1994) y fue jugador del Atlético Nacional.

Escobar había sido escogido por el Milán para ser el sustituto del emblemático Franco Baresi. Su carrera iba a empezar en Europa y esto significaba un gran salto en su carrera futbolística.

El Milán de esa época era un equipo poderoso. Ese mismo año, habían llegado a la final de la Champions League y le propinaron una derrota espectacular (4-0) al Barcelona de Johan Cruyff, que justamente había sido campeón dos años antes.

Esto se describe, para tener una idea de la alta estima que se tenía de Andrés Escobar en suelos europeos.

Sin embargo, una mala participación de Colombia en el mundial de USA 1994, la excesiva expectación de la gente en dicho certamen y la extrema violencia que se vivía en esos años, fue el cultivo perfecto para causar la tragedia.

Todo lo demás es historia conocida: Colombia no pasa de la primera fase del mundial luego de las derrotas ante Rumania y Estados Unidos. Le ganó a Suiza, pero no fue suficiente.

El autogol de Escobar contra Estados Unidos terminaría siendo clave en la derrota (2-1) y la posterior eliminación.

"El hecho de que se nos diese por campeones del Mundo antes de jugar nos perjudicó, porque toda la prensa y la afición tenía mucha confianza y eso generaba presión, porque en el fútbol todo puede pasar, como se ha demostrado", explicó Andrés Escobar a El Tiempo, días antes de ser asesinado.

Y en un restaurante de Medellín, luego de una discusión acalorada con tres sujetos, que días después se comprobaría que sería miembros del Cartel de Medellín (David Gallón, Santiago Gallón y Humberto Muñoz Castro), Castro decidió, ya a las afueras del local, vaciar su arma de fuego en el rostro del ‘Caballero del fútbol’.

Escobar pasó a ser un símbolo del fútbol nacional y, sobre todo, lamentablemente, de los límites que se pueden sobrepasar en un país sumido en la violencia.