Nunca pensó Walberto Sánchez, que los últimos granos de arroz que se comió con tantas ganas, lo llevaron a una intoxicación que casi lo conduce a la muerte. Sobre las 8 de la noche del viernes, llegó al mercado Viejo de Riohacha, observó un arroz 'boludo', de muy buena vista, olía a sabroso y pidió una porción, luego salió satisfecho para su casa.
"En la noche me daban torcedones de barriga y no me hallaba en la cama, cuando eran las 4:30 de la mañana debí salir de emergencia al hospital de Riohacha, estaba intoxicado, me dijo el médico", indicó Walberto Sánchez.
De inmediato le colocaron los medicamentos para controlar el envenenamiento, le hicieron un lavado del estomago y en las horas de la tarde, le dieron salida.
Finalmente, indicó que cuando se recuperara se trasladaría al establecimiento a manifestarle al propietario lo sucedido para que en lo sucesivo controlen mejor el alimento que van a expender al público.
Nunca pensó Walberto Sánchez, que los últimos granos de arroz que se comió con tantas ganas, lo llevaron a una intoxicación que casi lo conduce a la muerte. Sobre las 8 de la noche del viernes, llegó al mercado Viejo de Riohacha, observó un arroz 'boludo', de muy buena vista, olía a sabroso y pidió una porción, luego salió satisfecho para su casa.