Un vendedor de frutas se salvó de milagro de los sicarios en moto porque se tiró al piso y se hizo el muerto.
El hecho de sangre se presentó sobre las 3:15 de tarde de ayer en momentos que se dirigía a uno de los puestos de trabajo.
Se trata de Dalmiro Rojas Torres, un hombre que lleva bastante tiempo trabajando con una carretilla en donde expende frutas. En la mañana se ubica diagonal a Gases de La Guajira, ahí espera a los estudiantes de Livio.
Luego se va para la Institución Educativa Isabel María Cuesta González, en donde espera que los estudiantes salgan a recreo y nuevamente regresa a su sitio habitual. En las horas de la tarde hace el mismo recorrido.
En el relato que hizo Rojas Torres a EL INFORMADOR La Guajira en la sala de urgencias del hospital Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha donde era atendido, dijo que "Cuando iba con mis dos hijos por la catorce, por La Pajará, llegó una moto Yamaha, de color negra, con dos jóvenes, el parrillero me disparó, yo tiré la carretilla, se me votaron las frutas y mis dos hijos salieron llorando y me propinaron un tiro que me atravesó el pulmón.
Me tiré al suelo, no me moví, ellos pensaron que estaba muerto y salieron en la 'hoja'; entonces, me levanté, corrí, más adelante tomé un taxi y me vine para el hospital".
El afectado dijo no tener enemigos y el único problema que ha tenido en Riohacha, es con otro vendedor de frutas; quien lo atropelló el 21 de abril del año en curso, con un vehículo y no quiso reconocerle los gastos médicos y la incapacidad.
Dalmiro Rojas Torres, esperaba la llegada del anestesiólogo y el cirujano; quienes lo iban a intervenir para curarle las lesiones que le pudo haber causado la bala, disparada de un arma de fuego.