El agua que consumen cuatro comunidades de los municipios de Hatonuevo y Barrancas, no es apta para el consumo humano, así se desprende de un estudio de investigación realizado por la Universidad de La Guajira y la Fundación Cerrejón.
La investigación se aplicó directamente a los conocidos jagüeyes que utilizan las comunidades indígenas wayuu, para surtirse del preciado liquido. En ese sentido, Carlos Doria, Director del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad de La Guajira, explicó que el proyecto buscaba saber desde el punto de vista fisicoquímico y microbiológico cual es la calidad del agua que consumen esas comunidades.
Explicó, que el resultado no es el mejor, lo que mantiene a esas comunidades en un riesgo permanente, especialmente a los niños que casi siempre presentan problemas de salud como diarreas e infecciones respiratorias.
Precisó, que se sugirió en el marco de la investigación un plan estratégico para desarrollar proyectos a través del montaje de procedimientos metodológicos validados, para tratar el agua de una forma no convencional.
Anotó, que se busca con la Fundación Cerrejón, y las alcaldías de Hatonuevo y Barrancas, además de otras entidades estructurar estos proyectos que se constituyen en alternativas de solución a esas comunidades que consumen agua no apta para el consumo humano.
La meta general, es analizar la cantidad de agua que están utilizando las comunidades indígenas asentadas en zona rural de los 15 municipios para la proyección y avance del programa.
Los equipos que se utilizaron en el proyecto que fueron donados por la Fundación Cerrejón y el aporte de la Universidad de la Guajira, serán utilizados como infraestructura básica y principal de la aplicación de la pruebas de laboratorio. Son equipos de alta calidad y confiabilidad.
El Instituto de Estudios Ambientales de la institución universitaria, fue creado hace 8 años con el propósito de aportar a la investigación y extensión de la alma mater de los guajiros.-
El agua que consumen cuatro comunidades de los municipios de Hatonuevo y Barrancas, no es apta para el consumo humano, así se desprende de un estudio de investigación realizado por la Universidad de La Guajira y la Fundación Cerrejón.