“Por el progreso y desarrollo regional y por los intercambios que surgen entre estos, no es conveniente seguir en diferencias que no conllevan a generar un clima de estabilidad regional”.
Integración regional es la frase que empezó a hacer carrera hace mucho tiempo. Hubo unión en torno a conquistas de territorios, atropellando la soberanía y los derechos de los pueblos de auto regularse, previo a la segunda guerra mundial.
Posterior al conflicto hubo integración con la creación de la ONU , en aras de fortalecer un escenario político donde, la unión define cualquier conflicto de orden internacional. Luego surgen otras uniones organizacionales de tipo regionales que se han convertido en escenarios de debates y encuentros para resolver diferencias conceptuales.
El voto Caribe propuesto para el próximo 14 de marzo y que aún se encuentra en vilo dada la división de los magistrados del CNE (Consejo Nacional Electoral), es el escenario perfecto para que por vía popular se refrende las distintas propuestas que sobre la mesa a lo largo de los últimos años, nuestros dirigentes costeños han manifestado. Las trabas del centralismo no debe frenar la integración y menos el ímpetu que se tiene para buscar el bienestar y la justa contraprestación regional.
Se laurea las intenciones de los mandatarios en la búsqueda de la estabilidad regional. Por el progreso y desarrollo regional y por los intercambios que surgen entre estos, no es conveniente seguir en diferencias que no conllevan a generar un clima de seguridad regional.
Dicha unión nace bajo un cuadro de fragmentación en la región y en este sentido se articula una organización de concertación política, pero ese mismo cuadro justifica que se cree ese espacio de dialogo. Lo importante es que con esta decisión se mantenga en la región la importancia reitero, de una concertación política.
¿Para que región Caribe? Pregunta que desde el nivel central –apoyados por costeños- se han venido haciendo, pero que aún no comprenden la necesidad de unirse en aras de fortalecer una región y en busca de llevar políticas unificadas para el desarrollo integral de la Costa Caribe. Problemas como el de servicios públicos domiciliarios, la inseguridad en las ciudades, la educación y salud deben encontrarse agendados por los gobiernos para encontrar la salida necesaria a estos problemas que aquejan históricamente los pueblos.
Se pretende una política regional con identidad de conceptos donde se gestione ante el gobierno nacional y organismos multilaterales, recursos que sirvan para el financiamiento de los programas y obras públicas, necesarias para mejorar la calidad de vida de los habitantes, sin pretender independencia de las políticas macro que fije el gobierno nacional en ciertos temas, pero si con la autonomía suficiente para resolver los problemas enquistados en nuestra tierra.
El establecimiento de la Ciudad-Región , junto con los planes departamentales se hacen vitales para que los Municipios sean fiscalmente viables e integren sus políticas públicas a los Departamentos para que dentro de sus competencias legales, encuentren la ruta al desarrollo, repito, integral de la Región en pro de la solución definitiva de esos problemas