Abrazar la sostenibilidad

Editorial
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Las advertencias estaban dadas, el mundo no se detuvo, sino hasta cuando llego la pandemia de la Covid-19 y todos se paralizó por obligación y entonces vino la reflexión y fue más profunda, aún más, en las celebraciones  de Día Mundial del Medio Ambiente y de los Océanos. La preservación de la biodiversidad del planeta es un compromiso que debe asumir el mundo tras la pandemia del coronavirus, crisis que ha puesto en evidencia la frágil relación del ser humano con la naturaleza.

Justamente por la pandemia la celebración de este año, centrada en la biodiversidad, tuvo que ser virtual, y Colombia, en su condición de país anfitrión, reunió junto con la ONU a unos 30 especialistas en un foro que puso de manifiesto la necesidad de que la humanidad mejore sus hábitos y abrace la sostenibilidad para evitar una catástrofe ambiental y de paso mitigar el cambio climático.

Un virus puso de rodillas a la economía global y en realidad ha afectado a los más vulnerables de la sociedad y eso simplemente ha resaltado, incluso mucho más que otras pandemias, los enormes costos y riesgos de la desequilibrada relación con el planeta. Por eso hay que abogar por un nuevo trato para la naturaleza y la gente que le permita al planeta convertirse en un sitio positivo en lo relacionado con el medio ambiente.

Es exactamente para prevenir problemas como los que se  está sufriendo en las últimas semanas; hay que dejar de perder naturaleza y de perturbar los lugares naturales; hay que proteger las especies y, particularmente para hacer eso hay que ecologizar la economía.

La existencia humana necesita de ecosistemas saludables, ricos en biodiversidad, por lo que  es necesario que se dé a la naturaleza el lugar que merece tras la pandemia. En todo el mundo la naturaleza  está enviando un mensaje claro: se está dañando el mundo natural en perjuicio nuestro; la degradación de los hábitats y la pérdida de biodiversidad se están acelerando en todas las regiones y la variación del clima está empeorando. Ejemplo de ello son los incendios, las inundaciones, las sequías y las supertormentas son más frecuentes y perjudiciales que hace una décadas, mientras que los océanos se están calentando y acidificando, destruyendo los ecosistemas de corales y reduciendo la productividad.

La huella ecológica de los seres humanos ha crecido exponencialmente en los últimos 100 años por el aumento de la población, razón por la cual se considera que la gente necesita cambios sistemáticos en el sistema de comida, de consumo y de diseño de ciudades.

La propuesta del presidente  Duque, es ambiciosa  ya que consolida en el mundo una genuina ética ambiental y  se está en un momento de profundas reflexiones sobre la naturaleza, sobre el cambio climático, sobre cómo se deben comportarnos los ciudadanos, sobre cuál debe ser la ética de la sociedad para proteger las especies y  los ecosistemas.

En esta época de pandemia la humanidad debe tener la capacidad de cambiar las tendencias frente al cambio climático y al calentamiento global. El cambio climático trae efectos devastadores en muchos ecosistemas, amenaza la biodiversidad, los glaciares y, por supuesto, también termina elevando el nivel del mar que afecta la sostenibilidad de muchos entornos costeros, por tanto la aspiración del mundo no puede ser volver a ser como se estaba antes, sino que debe ser salir de la pandemia como una mejor sociedad.



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