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Mié, May

Modus operandi comunista y populista

Editorial
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Los países que caen en las garras comunistas no son los más necesitados sino por el contrario, se han distinguido en el panorama continental como aquellos de buen desenvolvimiento económico y social.
Cuba en Centroamérica, era una de las naciones más desarrolladas y pujantes, con un nivel de vida aceptable. Esa isla era frecuentada por muchos turistas extranjeros, dado que ofrecía una capacidad hotelera importante y unas bellezas naturales, que maravillaban a sus visitantes.

Venezuela, en igual forma se había constituido en un emporio de riqueza y allí llegaron innumerables europeos que estaban padeciendo hambre por causa de la Segunda Guerra Mundial; encontraron allí el oasis para sobrellevar una nueva vida.

Por lo que toca con Colombia, antes de la llegada de Petro, estábamos en un Estado en vías de desarrollo, en el cual la tendencia visible y viable era otear el progreso; se vivía en condiciones no óptimas, pero sí llevaderas y pasables.

Teníamos un buen sistema de salud, el cual se podía mejorar; una educación primaria, secundaria y universitaria pública y privada, que ciertamente podía ampliarse y ofrecer más calidad en los estudios.

Disponíamos de una empresa de bandera, cual era Ecopetrol, cuyas utilidades servían de colchón social y lejos de aumentar su productividad se redujo ella a su mínima expresión, por lo tanto no hubo más exploración ni explotación petrolífera.

Con Petro empezamos a empobrecernos y estamos en la absoluta debacle; nos acompaña una desesperanza frente al inmediato futuro; el país está despedazado, en manos de los violentos bandidos de las guerrillas comunistas y de los demás grupos de malhechores.

Petro se entregó a la subversión en desarrollo de su mal llamada paz total, la cual no ha sido sino el caos total; se dedicó a desprestigiar y a atacar a las instituciones, incluso últimamente entró en choque con la fiscalía, pese a tener su amiga la Fiscal general. Empero la considera su subalterna. Ella, con buen criterio le ha manifestado que su despacho no depende de la presidencia, por tanto, no puede jamás ser su subordinada y consecuentemente no recibe órdenes presidenciales.

Es de anotar que todo lo que ha hecho Petro y lo que sigue haciendo en estos últimos meses de su gobierno, ha sido premeditado, con base en los ejemplos castristas y chavistas y en las guías de los grupos comunistas de Sao Paulo y Puebla.

Dentro de este pensamiento marxista y populista, una de las primeras medidas de Petro como en efecto lo logró fue finiquitar la inteligencia militar y fortalecer su propia inteligencia estatal, al lado de su despacho presidencial.

En la caída de un edificio normalmente se conoce con claridad lo sucedido. Hay una explicación, una sensación de certeza, es medible y tangible; pero con la instauración de las tiranías leninistas el panorama sin duda cambia por completo, puesto que se trata de colapsos políticos, sociales y económicos, que se organizan desde la misma jefatura de Estado.

Aparecen poco a poco; además, otra característica negativa para el país es la corruptela la cual tiene que ver con los vínculos más cercanos de quién preside el régimen. Entonces de inmediato se aprecia su pésima gestión, derivada de sus malas políticas públicas. Prácticamente no es otra cosa, haciendo un símil terapéutico, que una infección en el cuerpo político.

El claro objetivo de estos regímenes es la destrucción de las instituciones; son crisis estructurales sostenidas, como aquellas que tuvieron lugar en Cuba y en Venezuela.

Ahí surge el fenómeno de la poderología, cuya raíz o razón de ser no es otra que llegar al poder no importa de qué manera, bien por la vía de hecho o mediante elecciones.

El autor de esta ciencia del mal, aplicada a propósitos políticos Andrzejenov Lobaczewski produjo el texto original en 1984. Está escrito en polaco y se vio obligado a quemarlo antes de que fuera arrestado por la policía secreta. Otro libro se envió al Vaticano y desapareció. Y un ejemplar se halló en Nueva York; tras años de censura se publicó en el 2006.

Una pequeña minoría patológica destruye el sistema político y la infraestructura productiva; domina todo. Para esos sistemas políticos la independencia es su mayor amenaza; establecen su método de control y a las personas inteligentes las apartan y persiguen, pues son un misil contra ese modus operandi.

Al valerse de funcionarios impreparados, deshonestos y mediocres, se registran solo balances improductivos. Sin dudarlo, la administración petrista ha sido la peor de toda nuestra historia republicana.

La diferencia entre el populista como Petro y el estadista como Germán Vargas es que con el primero abundan los ofrecimientos y promesas. Todo queda en el aire; con el segundo, se materializan sus ejecutorias, planes, proyectos y obras.

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