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Sáb, Feb

El acuerdo de paz y la reforma rural integral

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Escrito por:

Luis Tabares Agudelo

Luis Tabares Agudelo

Columna: Opinión

e-mail: tabaresluis@coruniamericana.edu.co


El Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Gobierno de Colombia y las Farc-EP buscaba poner fin a más de medio siglo de conflicto armado en el país. Uno de los pilares fundamentales de este acuerdo fue la Reforma Rural Integral la cual se propuso como un instrumento clave para abordar las desigualdades y brechas estructurales que han azotado históricamente a las áreas rurales colombianas.

Es evidente que la falta de implementación de la Reforma Rural Integral ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad del proceso de paz y la capacidad del Estado para abordar las necesidades y demandas de las comunidades rurales afectadas por el conflicto. Por lo anterior, me surge el siguiente interrogante: ¿Existe relación entre la Política y el Derecho en Colombia y los Obstáculos en la Implementación de la Reforma Rural Integral como Instrumento del Acuerdo de Paz con las Farc? Para resolverlo, en primer lugar, es importante la comprensión de los factores políticos y jurídicos que han limitado la implementación de la Reforma. Esto es crucial para evaluar el proceso de paz y sus posibles consecuencias en el mediano y largo plazo.

En segundo lugar, cabe destacar que la reforma busca transformar las condiciones de vida en el campo colombiano, reduciendo la pobreza y promoviendo el acceso a tierras, créditos y asistencia técnica para los campesinos. Sin embargo, desde mi punto de vista, la falta de voluntad política de algunos sectores y la lentitud en la aplicación de las normativas han entorpecido el avance.

En este sentido, es necesario mencionar que la polarización política en Colombia ha generado una fuerte oposición a su implementación. Por ejemplo, sectores de extrema derecha argumentan que la reforma favorece a las Farc y a sus aliados, desestimando la necesidad de mejorar las condiciones de vida en el campo.

Además, en lo que respecta al marco legal, ha enfrentado trabas en el proceso de restitución de tierras. A pesar de que el Acuerdo de Paz contempla la devolución de tierras a sus legítimos dueños, la burocracia y la falta de coordinación entre las instituciones responsables han obstaculizado este proceso. A mi parecer, esto evidencia la necesidad de simplificar y agilizar los trámites legales para garantizar la efectividad de la Reforma.

Por otro lado, no se puede negar que la violencia y el narcotráfico siguen siendo problemas persistentes en Colombia. Grupos armados ilegales y bandas criminales continúan disputándose el control de territorios rurales, lo cual impide el avance de su implementación. A mi modo de ver, la falta de seguridad en estas zonas desalienta la inversión y dificulta el acceso a los programas de desarrollo rural.

En conclusión, considero que la política y el derecho en Colombia han representado obstáculos significativos en la implementación de la Reforma Rural Integral como instrumento del Acuerdo de Paz con las Farc. Para superar estos desafíos, es fundamental lograr un consenso político que permita la aprobación de leyes y la asignación de recursos, así como simplificar y agilizar los trámites legales. Además, es primordial abordar la violencia y el narcotráfico en las zonas rurales para garantizar un ambiente propicio para el desarrollo de la Reforma. Solo así se podrá avanzar hacia la consolidación de la paz y la justicia social en Colombia.

Se podría entender el desespero y angustia del señor presidente Petro, pero en lo que absolutamente nada ayuda es que se ponga a decir desde el balcón que las reformas van a las buenas o a las malas o que el Congreso lo va a obligar a expropiar. Las discusiones se deben dar lógicamente en el Congreso y en eso debe ser tan inteligente como Simón Bolívar, líder, libertador y respetuoso del equilibrio de poderes.


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