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Mié, Abr

El peor balance de un gobierno

Editorial
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Que tristeza, no podemos creer, que un gobernante, pudiese causar tanto daño a su pueblo, a su nación y mucha gente, ignoraba la trayectoria negativa del personaje, que está rigiendo la jefatura de Estado.


Estuvo en la guerrilla del M-19; no tuvo acogida, ni receptividad entre sus mismos compañeros revolucionarios, dada su consuetudinaria e innata maldad, deslealtad y mitomanía; en síntesis, toda su vida ha sido una mala persona.

No fue un sobresaliente combatiente; sus últimas actividades como malhechor tuvieron que ver en su tarea y responsabilidad como carcelero: tenía a su cargo a los secuestrados.

Eran las cárceles del pueblo, así las denominaban; sus víctimas del secuestro estaban en las más atroces condiciones y no le costaba trabajo ser cruel e inhumano.

Construyeron cuevas o calabozos para tales fines, con el único propósito de que sufrieran al máximo sus plagiados; ese hecho inexplicablemente le generaba a Petro enorme satisfacción.

El mejor ejemplo de cómo interpretaba y manejaba esos sitios de reclusión, se refleja en la decisión que tomó con José Raquel Mercado, líder sindical; Jaime Bateman, su jefe


en el M-19 lo llama solamente para pedirle de que tratara con consideración al sindicalista Mercado. Pero terminó muerto y ese siempre ha sido su manera de actuar, su natural comportamiento, caracterizado por su extremismo y radicalismo, en el ámbito ideológico y hasta en las cosas más pequeñas e intrascendentes.

Su paso por la Alcaldía de Bogotá fue desastroso: por ejemplo, prometió la construcción de 1000 colegios y al terminar los 4 años apenas había entregado 3 que aún no estaban en condiciones de funcionamiento; en la historia de Bogotá, de lejos ha sido el peor burgomaestre de la capital de la República.

Como presidente de Colombia, también sin duda podemos considerar su administración como la más nefasta de todas las que han pasado por el Solio de Bolívar.

A Petro lo único que le interesa es permanecer en el poder, directa o indirectamente y esa es la razón por la cual se la está jugando toda, respaldando a Cepeda. Su meta no es otra que instaurar una dictadura constitucional.

De ahí su insistencia en la Asamblea Constituyente, con el objeto de disponer de una constitución a su antojo y conveniencia, para hacer de las suyas y quedar con un


régimen autoritario y dictatorial, semejante a aquellos que son su ejemplo, es decir, Cuba, Nicaragua y Venezuela.

En la primera vuelta presidencial en mayo próximo, se enfrentarán los dos candidatos de centro derecha, esto es Abelardo y Paloma, indudablemente esas son las reglas del juego; ojalá ambos arrojen una copiosa votación.

Felizmente existe de parte de los dos aspirantes una claridad meridiana, en el sentido de que aquel que registre más votos, será favorecido por el perdedor, poniéndose este último a disposición del ganador.

La persona clave y garante en este asunto y en esta tan importante decisión es el expresidente Uribe, quien es consciente de que ante todo prevalece el interés común de los colombianos; los dos postulantes cuentan con la sincera amistad del exmandatario y con su espíritu de colaboración.

Se trata nada más y nada menos que de salvar a Colombia de las garras estalinistas de Cepeda; Abelardo ha expresado en un sin número de oportunidades, de que, si su votación es inferior a Paloma, con gusto le cargará las maletas.

Paloma actuaría de la misma manera en la eventualidad de que el resultado fuera a favor de Abelardo. Nadie puede poner en tela de juicio ese pacto entre los dos pretendientes a la primera magistratura.


Las encuestas hasta ahora conocidas los registran en empate técnico; empero, las marchas, las manifestaciones y eventos públicos de Abelardo, presagian de que serán muy numerosos los votantes por Abelardo.

De otro lado tenemos la seguridad de que los partidos tradicionales al final en su gran mayoría estarán con el único candidato de centro derecha que en última instancia confrontará a Cepeda; Cambio Radical y los cristianos, se unirán a estas facciones políticas.

Confiemos en el buen juicio y criterio de nuestros buenos ciudadanos. El voto hoy más que nunca será el que determine nuestro porvenir inmediato y debemos pensar en nuestros hijos y nietos.

Si no votamos bien vamos a sufrir las calamidades y la miseria de los gobiernos marxistas, cuya finalidad es la opresión de los pueblos.

Tenemos el ejemplo cercano de nuestros hermanos venezolanos que durante 25 años han soportado la dictadura chavista; Cuba igualmente ha padecido 65 años de tropelías del gobierno castrista.

La disyuntiva de los colombianos es libertad y democracia u opresión y totalitarismo.

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