El pueblo de Ratzinger en su funeral: fieles, clero y turistas "con suerte"

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El funeral solemne del Papa Emérito Benedicto XVI, hoy en la plaza de San Pedro, reunió a esa grey heterogénea tan típicamente romana: fieles, muchos llegados de su Baviera natal; obispos, curas y monjas, y grupos de turistas a los que este evento "histórico" pilló de paso en la Ciudad Eterna.

El último adiós de Ratzinger, muerto el pasado sábado con 95 años, fue presidido por Francisco y congregó a autoridades de numerosos países y unas 50.000 personas en una plaza vaticana cubierta por la niebla, en la que el cielo parecía más cerca del suelo que nunca.

El lugar no estuvo lleno -la columnata puede acoger hasta a unas 80.000 personas- pero fue blindado con un sinfín de agentes de seguridad que se aseguraron de controlar los accesos y de someter a los asistentes a otro rito moderno: el detector de metales.

El pueblo de Ratzinger estuvo encabezado por el presidente de su Alemania natal, Frank-Walter Steinmeier, con su canciller, Olaf Scholz, y se encarnó en numerosos fieles llegados de las montañas bávaras en las que nació y creció el pontífice emérito en 1927.

En furgoneta al Vaticano 

El Vaticano fue meta de peregrinación para varias congregaciones bávaras que desfilaron con sus trajes típicos: "Fue un miembro de nuestra fraternidad cuando era cardenal, un hermano", presume uno de ellos, Alex, portando un estandarte por la Vía de la Conciliación.


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