Columnistas de La Guajira

Jesús Iguarán Iguarán

Columna: Opinión

e-mail: jaiisijuana@hotmail.com

El director nacional de invias Juan Esteban Gil anunció al país que para el proyecto denominado conexión alta guajira, se destinó 7.9 billones de pesos para construir la carretera que unirá los corregimientos de Media Luna y Puerto Estrella.

Desde su creación la humanidad ha sido afectada por un sin número de epidemias que aún tienen al mundo en alto sofoco.

Hace más de cien años el Estado concedió al General Juan Manuel Iguarán un predio de más de quinientas hectáreas, cuya ubicación se encuentra al oeste de la cuidad de Riohacha con exactitud sobre la carretera que une a este municipio con la ciudad de Santa Marta.

 Venezuela entra al siglo XX con su moneda a la paridad del dólar y existía libre distribución y conversión de la divisa extranjera. Antes de finalizar la tercera década se vino la primera devaluación, durante el gobierno de Juan Vicente Gómez. Como consecuencia, el valor comercial se fijó a 3.19 bolívares por dólar, a pesar que en porcentaje se estimaba una devaluación potencial, la situación no tomó proporciones de crisis. 

Hace cuatro años (abril de 2016) fui invitado por la FAO al Congreso de la Asociación Brasilera de Productores de Algodón -ABRAPA- celebrado en la ciudad de Foz do Iguazú en el Estado de Paraná, y me sorprendió muchísimo el avance tan rápido de este sector en ese país.

En la etnia Guayú hablar de paz es dejar atrás la violencia, la intranquilidad, las hostilidades, renunciar a los conflictos, mantener el equilibrio social y desistir a la guerra, para mantener la disciplina y conservar el orden social en los diferentes clanes o castas, tienen un consejero quien se encarga de mantener la armonía.

Es insólito pensar que aquellos que tienen el grandioso honor de vestir el uniforme de la patria, a los cuales se les conceden el depósito de las leyes, se les confiere  el don de implantar disciplina, mantener el orden el orden social, se les encomienda la misión de hacer cumplir y respetar las normas y suministrar a la sociedad las necesarias garantías para el bien común, se ubiquen en los carreteables a pedir “ diezmo” a quienes con el mayor esfuerzo salen en busca del sustento diario.  

Hace más de veinte años, con criterio de hiper cefálico creciente, el gobierno inició para La Guajira un proyecto multripropósito en busca de irrigar algo más de 18 mil hectáreas y proveer de agua 9 municipios del departamento, entre los que se incluía los municipios norteños.

El pasado domingo corrió por las redes sociales un wasap que anunciaba la muerte del alcalde de Uribia Bonifacio Henríquez, la noticia engendró trastorno e inconformismo, hasta el punto de poner en peligro la existencia misma del orden social.

 El sábado 9 de febrero con el título “La Elección del general Rafael Reyes,” en el espectador, por enésima vez el conocido Óscar Alarcón ventila sus calumnias contra la dignidad del “cacique electoral” Juanito Iguarán. Ya le he contabilizado más de seis escritos con el mismo reprocho y más de un cuarto de siglo sin dejarse leer una profunda y sana expresión a este cacique.

A finales de la década de los años cincuenta, el régimen que el dictador Francisco Franco instituyó el España comenzó a decaer, su “fortalecida” moneda conocida como la peseta española emprendía una depresión infrenable, la devaluación y su depresión se notaban a grandes escalas, la economía nacional emprendía  una leve lesión que había de sostener con mesura, las constantes medidas que el régimen aplicó como estrategias para detener el aumento de precio y el crecimiento salarial, se mostraron enclenques y no encontraron un mecanismo que pudiera superar la crisis que el país debería superar.
A inicio del pasado siglo Venezuela accedía a una vida llena de opulencia, aquella   tierra árida azotada por el viento, era un océano de petróleo.

A su despedida el presidente Santos creyó que los colombianos habíamos, heredera de él, el precioso legado de la paz, que ya los conflictos de hace más de cincuenta años habían culminado, convencidos nos encontrábamos que no se escucharía en el territorio nacional los estallidos de la guerra, que a cambio nos quedaríamos con las estampidas de la paz.

Debo aclarar que estas palabras serán pronunciadas hoy en el templo de Uribia, por su autor.

Al hacer entrega de las armas, supuestamente el proletariado  o gran parte del pueblo colombiano piensa que con ese generoso detalle la Farc selló  50 años de beligerancia en el país y entregó a esta nación el estallido de la paz.

El primero de diciembre del 2016 cuando se culminó siete años de conversación en la Habano, los colombianos estábamos creído que nos habíamos topado con el divino estallido de la paz y nos alegró tanto que lo festejamos como si nos hubiera llegado el juicio universal.
Hemos llegado a una situación escandalosamente paradójica en la que nuestro sistema de justicia parece estarse pasando al bando de los criminales. Álvaro Gómez Hurtado.
La motocicleta es un vehículo creado por lo general para el transporte de no más de un par de usuarios.
Es mi primo Fulgencio, exclamó Pedro “Cantia’o” al ver un cadáver rodeado por una multitud de chismosos quienes igual que él, deseaban saber de quién se trataba el difunto, - los colombianos lo mataron para robarle JEEP. – Complementó, - repitió tantas veces esta frase que su repudió la tradujo en maldición.
Si, lanzamos una ojeada al mapa de latino América, podemos observar que no existe parte del continente donde esta empresa no haya firmado contrato con entidades estatales y de igual manera no existen convenios donde no ha dejado huellas de contrariedad.
A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, Venezuela se identificaba ante el mundo como un país gran generador de ingresos. El café, el cacao y en gran cantidad el ganado lo equilibraban como los principales generadores de ingresos de exportaciones y el sostenimiento de la economía venezolana.
A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, Venezuela se identificaba ante el mundo como un país gran generador de ingresos. El café, el cacao y en gran cantidad el ganado lo equilibraban como los principales generadores de ingresos de exportaciones y el sostenimiento de la economía venezolana.
Hace cerca de un lustro que Venezuela acumula una recesión económica que la tiene al borde de la inopia, las constantes devaluación de su moneda no solo desagradan la vida social del ciudadano, sino que altera el comercio, debido a que los precios cambian de manera tan vertiginosa que los estantes muestran un precio y mientras te diriges a la caja.
Hace cerca de un lustro que Venezuela acumula una recesión económica que la tiene al borde de la inopia, los constantes devaluación de su moneda no solo desagradan la vida social del ciudadano, sino que altera el comercio, debido a que los precios cambian de manera tan vertiginosa que en los estantes muestran un precio y mientras te diriges a la caja, el precio ha variado de manera majestuosa, los negocios refrigerados se encuentran en agonía, aun la moneda nacional no reúne la cantidad en efectivo que se requiere, la poca existencia del dinero ha contribuido a que los comerciantes acudan al dólar y al peso colombiano a cambio de sus mercancías, se puede señalar que la moneda americana corre por la nación con más eficacia que la moneda nacional, solo las entidades estatales se ocupan a recibir el bolívar soberano.
Cuando se habla de la guajira sedienta y de hambruna, se enfoca sin duda la guajira desértica, olvidada, aislada, la carente de agua, de alimentos, el deterioro del ganado, las malas cosechas, la que sufre hoy la mayor sequia de su historia aquella que desde su capital Uribia, se extiende hasta la parte septentrional del continente.
“Manda huevo” es una alocución que casi a diario acostumbramos a decir y a escuchar, los costeños, por lo general la expresamos en sentido figurado cuando queremos referirnos a la gallardía de un hombre o en sentido más inelegante cuando se hace referencia a la parte más nobel de la anatomía humana del ser masculino.
Mientras la justicia en nuestro país camina a paso de paquidermos, la inseguridad y la injusticia marchan de manera acelerada, sin que se encuentre un mecanismo que pueda frenar sus impulsos. 

De tiempo atrás el pueblo guajiro ha venido luchando para que su trabajo pueda entrar en las normas nacionales con el fin de que se pueda legalizar lo que hoy se considera contrabando.

 A nadie escapa la consideración de que la “industria del hidrocarburo” y sus dependencias ocupan hoy gran número de brazos y sí, se ha dicho, con razón, que la ociosidad es madre de todo vicio, entre los guajiros lo es, especialmente insurrecta y casi subversiva. No son, seguramente, los hombres que tienen una posesión independiente, y cuyo tiempo emplean en ejercicio honroso, quienes trabajan con profundo ahínco en la indisciplina del contrabando de la gasolina a lo largo de la frontera con nuestros vecinos venezolanos.
En épocas no muy remotas, para ocupar un cargo público en este país se exigía abnegación, generosidad y alta moral. No se tenía presente, como ahora la remuneración, la gratificación, ni la retribución de cada servicio que hubiera de prestarle al país, ni se trabajaba con otra mira que la de procurar el bien común, y la de hacer prevalecer opiniones o principios profesados de buena fe.