El ecoturismo se ha venido impulsando como una actividad ética que busca contribuir al esparcimiento, la educación del visitante a través de la observación, el estudio de los valores naturales y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades locales receptoras. El turismo ecológico también trata de incentivar el desarrollo sostenible, ya que la aplicación de sus principios y regulaciones responsables y éticas, suponen el respeto por la cultura de cada municipio anfitrión o receptor y la minimización del impacto negativo que causa.
Con base en su gran biodiversidad, Colombia identifica y destaca a este sector con un alto potencial y desarrollo. A partir de él, se pretende capturar una parte importante del turismo mundial y aprovechar los impactos positivos en la economía nacional, especialmente, en la generación de ingresos y empleos en las comunidades locales o en aquellas localizadas en la zona de influencia inmediata de los focos ecoturísticos.
En el Departamento no se conoce con detalles su potencial y restricciones en torno de las actividades ecoturísticas que en algunos destinos se desarrollan. Igualmente, no existe una reglamentación de como relacionarse con los lugares focales con alto potencial de aprovechamiento.
Muy a pesar de ello, en el Plan de Desarrollo Departamental 2008-2011 y en el Plan Regional de Competitividad se proponen diversos objetivos estratégicos para que La Guajira tenga un perfil eco y etnoturístico, con base en las fortalezas generadas por la diversidad biológica y cultural. La conformación del Nodo Ecoturístico de La Guajira, nos confirman la tendencia de expandir y avanzar en este tipo de iniciativas.
Para la masificación de las actividades ecoturísticas como lo demandan los planes, es necesario tener una adecuada caracterización de los diferentes sitios focales e identificación de sus potencialidades. En ese sentido, es conveniente y necesario el trabajo que ha venido adelantando Corpoguajira en el análisis de las potencialidades y el establecimiento de una caracterización de la oferta existente en el Delta del Río Ranchería - Valle de Los Cangrejos, la Laguna Salada y el Pozo García, en el Municipio de Riohacha. La Quebrada Larga la Vida y el Río Cañas, en Dibulla. El Parque Eólico Jepirachi, en Uribia. El Arroyo de Aguas Blancas y el Pozo Paladines en Hatonuevo.
El balneario El Silencio, en Distracción. El Salto de la Junta y los Pozos del Totumo, en el municipio de San Juan del Cesar.
Con ello se pretende establecer la pertinencia y la viabilidad de estos lugares en el contexto de las iniciativas ecoturísticas. Con este instrumento, las autoridades del sector pueden iniciar un proceso de ordenamiento e impulsar la promoción, regulación, protección del patrimonio ecológico y natural del departamento de La Guajira. Ello incluye incentivar el conocimiento general, la identificación y la acción permanente de protección, vigilancia y control sobre todos aquellos bienes pertenecientes al patrimonio ambiental.
En términos generales, el diagnóstico que ha llegado a manos de esta casa periodística, se constituye en el inicio del diseño de un instrumento de planeación, gestión y control que garantice la función social que debe ejercer la autoridad ambiental, el Nodo Ecoturístico, los entes municipales, las empresas y los centros de enseñanza superior con responsabilidades específicas en la preservación y aprovechamiento del patrimonio ecológico y natural de La Guajira.