Excelente, el debate público televisado entre los candidatos aspirantes a la Presidencia de la República… Podemos interpretarlo de varias maneras, una de las cuales, la mejor, como una verdadera muestra del ejercicio de la más pura democracia en la carrera presidencialista.
Otra, como un panel desde el cual se pueden manipular resultados a través de opiniones y conceptos amañados que buscan, de la mano de la desinformación tan de moda en este país, crear falsos ganadores en la persona de los candidatos preferidos por estos artífices de la mala prensa y reyes de la guerra de cuarta generación, que, con las gastadas encuestas de los “medios de mayor credibilidad en Colombia” a la mano, buscan colocar a candidatos de muy bajo perfil en cuanto al conocimiento de la verdadera problemática nacional y su concepción sobre sus posibles soluciones.
Además, de estar muy comprometidos con el sistema gobernante, a la cabeza de las preferencias populares por el favoritismo “demostrado” en las mismas, desconociendo y descalificando irresponsablemente a quienes en realidad brillaron por su desempeño intelectual y el despliegue de valores éticos y morales en las posiciones que asumieron frente a las preguntas directas de los panelistas que dejaban en claro la realidad de la institucionalidad nacional.
No podemos seguirnos dejando manejar como marionetas por el aparato promocional del estado y sus adeptos que todos los días van a estar, a través de los medios masivos de información nacional, martilleando a la opinión pública con los truculentos resultados de estas famosas encuestas que muestran al país una realidad distinta que solo favorece a los intereses de quienes manejan a estos monstruos devoradores de la verdadera conciencia política del pueblo-pueblo, y catapultan a niveles “inalcanzables” a los candidatos de su cofradía, colocando a los demás en franca desventaja para sacar provecho de esa amplia franja de electores que siempre buscan montarse en el “tren de la victoria” porque no tienen verdadera conciencia electoral sino un mal interpretado complejo de falsos ganadores.
La maquinaria del sistema está en marcha, el aparato electoral está realizando su no siempre clara labor en procura de conseguir los votos necesarios para perpetuarse en el gobierno; la corrupción campea desde los más altos niveles del poder hasta llegar al siempre malogrado ciudadano de la calle con dádivas y falsas soluciones temporales para condicionar su respuesta electoral, presentes bajo muchos disfraces en todo el país en las madres cabezas de familia, en los desplazados, en los desempleados y sigue.
La respuesta debe ser contundente por parte del ciudadano común, un No Rotundo a la continuidad de tanta iniquidad, tanta corrupción, tanto cinismo… hay que hacer un frente común en contra de los representantes de esta clase política que ha desprestigiado al país ante sí mismo y ante el mundo, hay que propiciar el cambio y apoyar con nuestro voto a quienes lo representan para tratar de aportar nuestro granito de arena en aras del cambio que tanto necesita Colombia